Cultura

Los chinos, una historia de esfuerzo, sacrificio y trabajo diario

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Redacción VeracruzenlaNoticia. Tras largas semanas en el navío junto a cientos de sus paisanos, descendió a tierras americanas y fue llevado a un restaurante chino donde comenzó a trabajar inmediatamente.

Había que pagar todas las deudas que hicieron posible la larga travesía desde su país en busca de un futuro prometedor. Al cabo de los años llegó a ser el propietario de su negocio, mismo que posteriormente amplió con el apoyo de su familia y comunidad. Ésta podría ser la historia resumida de muchos beliceños de origen chino que con base en el esfuerzo, sacrificio y el trabajo diario —364 días— han conseguido progresar y contribuir al desarrollo del lugar que les cobijó.

En México no se tiene noción de la presencia china en Belice. Es grato, sin embargo, percibir que en el vecino país hay muchos asiáticos que al igual que los indios se dedican normalmente al comercio y la hostelería, solamente que en mayor escala y cantidad que aquéllos. No se exagera si se dice que en cada colonia, barrio o cuadra de Belize City hay una tiendita, estanquillo o miscelánea, como se les llama en México, propiedad de chinos y atendidos por gente de ese origen, en la mayoría de los casos un negocio familiar. También hay pequeños y grandes supermercados —proporcionales al tamaño del país— a lo largo y ancho de Belice, que en común tienen un letrero que parece el nombre del negocio: Everyday Market, debido a que se abre todos los días; de verdad, son incansables. Los hoteles son pocos y pequeños. Los restaurantes, por su parte, son muchos y varios de ellos excelentes, con comida auténtica y para el gusto “occidental”. Es común ver que hay dos cartas, una en inglés y otra en mandarín, pero no se trata de una traducción, pues no ofrecen lo mismo. El secreto está en ir con amigos chinos para que pidan en su idioma y comer bien.

El Chon Saan Palace es sin duda uno de los mejores, decorado al estilo tradicional con el original en Belize City y una sucursal en Belmopán. El Pirates, en la carretera del Norte, un poco antes de los molinos de harina, brinda un ambiente tropical chino en los márgenes del apacible Haulover Creek y la comida está para chuparse los dedos. Imposible olvidar el pollo y camarón fritos de Li Chee en la calle Freetown. Es imposible nombrar a todos, pero lo que hay que saber es que en todo el país hay buena comida china.

Disfrutando deliciosos platillos he departido con mis amigos los Quan, no los del famoso almacén “Simon Quan” del centro de Belize City, sino los hijos de un primo de Mister Simon, éste por cierto chino de México que de la nada construyó un emporio en Belice y quien en diciembre de 2009 falleció en un hospital de Guadalajara. Sus hijos —entre ellos Antonio— mantienen el almacén de Queen St y otros negocios más. Mis amigos son Víctor y Helen, hijos de Don Henry Quan; él cuenta con fincas y produce cítricos, mientras que ella, casada con Paul Kee, tiene una de las mejores y mayores panaderías del país, Kee’s Bakery. Además está John, hijo de otro de los viejos Quan, Augusto, que también se dedica al comercio, en particular a la importación. Ellos pertenecen a la primera generación de beliceños de origen chino y algunos se han casado con centroamericanas o norteamericanas, lo que enriquece el crisol étnico y evita atisbos de racismo, pues Belice es una nación pequeña pero amable y abierta.

Los chinos en Belice provienen de la República Popular y de Taiwán, algunos han venido de otros países donde sus padres se habían asentado, incluso de Estados Unidos. Ya en Belice realmente no hay distinciones entre ellos y todos participan y departen en el Año Nuevo chino, con la presencia del embajador de Taiwán, uno de los doce representantes diplomáticos que residen en Belice; el gobierno de Belice estableció relaciones con este país en 1991 y Taiwán mantiene desde entonces una asistencia permanente. En la política local los chinos también comienzan a tomar posiciones relevantes, como en el ayuntamiento de Belize City.

Belice resulta ser un magnífico lugar para disfrutar o aprender la gastronomía china y parte de su cultura, incluyendo su idioma; la población de ese origen se calcula en 8 mil habitantes, poco para China y un peso relativo en Belice, país que resulta ser “El Dorado” para muchos de ellos y en general para los extranjeros, quienes son bienvenidos, sobre todo cuando trabajan tanto como los chinos, que en una simbiosis obtienen un beneficio mutuo y hacen que Belice prospere en un Sweet & Souer deliciosamente caribeño.

redaccion

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