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Sin la sociedad plural, la reforma política será un fracaso

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Antonio Ortega, El Periódico de México

Los partidos políticos, organizaciones políticas y el gobierno de Felipe Calderón, e incluso varios de los estados, juegan a hacer la reforma del Estado, pero por diversas razones la transformación que necesita México se queda en el umbral de la realidad y sólo sirve para hilar discursos y hacer promesas, pero –como si existieran compromisos para frenarla- se queda en el cajón de los pendientes de los actores políticos.

En este escenario de empantanamiento, el senador Chihuahuense Ramón Galindo Noriega dijo: “Si no cambiamos el rol que juegan los ciudadanos frente a sus gobiernos, y les reconocemos capacidad de decisión en los asuntos públicos, el legislativo, las negociaciones, los partidos, los discursos, y finalmente la reforma, habrán fracasado”.

En vísperas del inicio del periodo de sesiones de la LXI Legislatura del Congreso, el parlamentario  manifestó que “habiéndose postergado en el legislativo decisiones importantes, luego de las contiendas electorales en varias entidades, la Reforma Política, a partir de la iniciativa del Presidente Calderón, así como de iniciativas presentadas por legisladores de todos los partidos, deberá ser dictaminada de forma prioritaria”.

Para este político de Acción Nacional se da la necesidad de una reforma estructural, que no solo prevea cambios en la actuación pública, sino que contemple la variable más importante y aún así la más desdeñada en la vida nacional: la participación de los ciudadanos.

El legislador por Chihuahua no tiene duda que “no será suficiente una reforma de Estado que cambie el rol del congreso, o del presidente, o de la corte; habrá reforma política, si y solo si, se cristaliza en ella un impacto en el poder de los mexicanos para la toma de decisiones y la calificación de sus gobiernos”.

Galindo dice que “el gobierno, por sí solo, enfrascado en una inercia inmovilizadora, no ha sido capaz de generar los instrumentos necesarios para la prosperidad y el bien común… Después de 200 años de vida independiente, los gobiernos no han querido reconocer que el camino hacia el desarrollo descansa principalmente en la voluntad, el compromiso y el interés de los mexicanos”, agregó el legislador.

“Los problemas crecientes en materia de seguridad, economía, desempleo y desarrollo social, no encontrarán solución si seguimos ignorando a los ciudadanos en su espacio vital, en su municipio”, señaló.

Los partidos deben impulsar y aprobar las reformas que se proponen devolver el poder al ciudadano, para que sea este, con una creciente participación en el diseño de sus comunidades municipales, quien oriente el crecimiento, el camino a la prosperidad y la paz pública.

Para este político,  “el fortalecimiento municipal a través de la potestad tributaria local, la aplicación de la subsidiariedad para la distribución de las responsabilidades públicas, y la posibilidad de calificar a los gobiernos a través de la reelección de las autoridades locales, es el camino que México no ha querido entender ni asumir como el único que nos llevará al desarrollo y la prosperidad”.

De cara a la verdadera reforma política, apunta: “Los legisladores debemos actuar sin miedos, sin reservas y sin mojigaterías, y en este 2010, la verdadera celebración de independencia y revolución, será la que le regrese a las mujeres y hombres de este país los espacios de decisión que estúpidamente les fueron arrebatados”, agregó el Senador por Chihuahua, “pues una reforma que soslaye el empoderamiento real de los ciudadanos, se convertiría irremediablemente en una farsa de estado”.

redaccion

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