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La Experiencia Karl.

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HUMANISMO 21

Juventino Ferreira Rosas.

A tres semanas del evento hidrometeorológico que se  registró históricamente como huracán  Karl, la ciudad y región de Veracruz están casi en su estado de normalidad funcional.

El fenómeno legó y repartió tareas para todos, dejando muy en claro nuestras fortalezas, debilidades y potencialidades.

También hizo un dramático llamado de atención para quienes están dispuestos  perder la vida, pero no un televisor o una pantalla plana, es un de las facetas duras de nuestra humana realidad; habemos quienes no valoramos ni la vida propia y anteponemos cualquier cacharro antes que nuestra continuidad vital. Es neta y documentada está.

Tampoco faltaron lo que airadamente reclamaban atenciones y cuidados que tal vez nunca han recibido en su vida y quisieron aprovechar el marco de emergencia o la circunstancia del valor cultural del sitio donde viven. En medio de la emergencia no perdemos la oportunidad de darnos exagerada importancia.

En suma el huracán (voz caribeña) del bicentenario descobijó muchas de nuestras carencias como personas, como sociedad, y como civilización que depende de instituciones. Mismas que en su mayoría lucieron escasas, lentas u omisas. Ahora ya se sabe en que cachete del pan está la mantequilla.

Algo digno de aplauso: la respuesta solidaria de muchos compatriotas y compañeros que aportaron sus lanchas, vehículos acuáticos, camiones, tractores y lo que pudieron para apoyar en los hechos, a quienes permanecían con pocas opciones de movilidad y salvaguarda de la vida humana, tenían en alto riesgo el propio pellejo.

Otras de las grandes cátedras que nos dejó el citado Karl fue que un vez mas la unidad, la suma de esfuerzos y voluntades, puede hacer la diferencia entre desastre y emergencia. Gracias a la oportuna aparición de la sensatez y la prudencia, hoy Veracruz esta de vuelta a la normalidad. Solo estuvimos en emergencia.

Y continuando con esa línea de unidad y colaboración, compartamos algunas iniciativas que pueden servir a las casi veinte mil comunidades de la entidad veracruzana y a las ubicadas en cualquier parte del mundo.

En primer término tenemos que profesionalizar el servicio de protección civil, porque no es viable que cada alcalde entrante cambie al personal del sistema de protección civil para darle chamba a un compadre y que la seguridad vital de sus comunidades quede colgada del aire.

En cambio es impostergable que los munícipes le entren en serio a la protección civil y  la apoyen con técnicos capaces y entrenados, para interaccionar con la asesoría científica y tecnológica que le deben brindar los otros dos niveles de gobierno. O sea protección civil no es para improvisados, porque aun teniendo buena voluntad, se dan casos que por celos políticos mal entendidos, algunos funcionarios municipales bloquearon apoyos operativos importantes. 

La protección civil municipal es tan importante, que debe ser una de las más altas prioridades en las corporaciones edilicias del siglo XXI: se trata de cuidar vidas humanas.

Una de las tareas que deben atender los ayuntamientos, para ayer,  es hacer el inventario de sus comunidades, con el auxilio de los GPS (Global Posicion Systems) y establecer el listado de sitios en los cuales reside población, con sus respectivas coordenadas, para facilitar los servicios de auxilio y apoyo a la vida humana.

Podrán establecer también con el auxilio de los mismos equipos de bolsillo, que no cuestan más de trecientos dólares, los sitios mas elevados y cercanos a cada comunidad, para efectos de salvamentos y protección en caso de inundación.

En suma se requiere una estrategia integral por cada cuenca hídrica de la entidad y del país. Recordando que los límites territoriales de la división política no coinciden con las fronteras de las cuencas hídricas,   y que el agua no respeta burocracias ni limites territoriales, las estrategias de atención a emergencias hidrometeorológicas deben ser elaboradas para cada cuenca hídrica; no de otra.

Para el seguimiento y alerta temprana del comportamiento de los ríos, existe toda la tecnología necesaria y más. Hoy con el auxilio de los medios de comunicación como son los teléfonos celulares, se pueden monitorear en tiempo real las precipitaciones pluviales y el nivel de los ríos (reportes cada cinco  minutos), de manera que se tenga suficiente tiempo para activar las estrategias tempranas procedentes, que deben estar previamente establecidas. 

Configurar y calibrar un modelo hidráulico predictivo para una cuenca específica, puede llevarse hasta veinticinco años; establecer un sistema de alertamiento temprano, se puede hacer en un año. Lo demás es voluntad política, para la política pública más importante, cuidar la vida humana.

Será muy conveniente elaborar un manualito de bolsillo, una hoja tamaño carta puede ser suficiente, para distribuir a todos los ciudadanos, en el cual se fijen recomendaciones y soluciones muy prácticas, como parte de nuestro bagaje de adaptación al cambio climático a y a la nueva Cultura Humanista del Siglo XXI. 

La emergencia se fue, la experiencia debe quedarse, para siempre.

ferreiraconsultor@gmail.com

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