Internacional

Desastre en Brasil: Dilma visitó las zonas inundadas y ya son 508

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Río de Janeiro. (REDACCION).-  La presidenta Dilma Rousseff visitó hoy visitar la región serrana de Río de Janeiro, donde murieron al menos 508 personas y decenas están desaparecidas tras las lluvias, inundaciones y deslizamientos de tierra.

Allí admitió que gran parte de la población pobre de Brasil vive en áreas de riesgo por el abandono que sufrieron durante décadas. “No habrá solución para las personas que viven en zonas de riesgo mientras no se les garantice una vivienda. Hubo durante décadas un abandono de la población de bajos recursos en materia habitacional”, dijo.

Las ciudades que fueron devastadas por las lluvias del miércoles por la madrugada estaban en estado de calamidad pública: Teresópolis, Nova Friburgo y Petrópolis, ubicadas a unos 100 kilómetros de la capital del estado, Rio de Janeiro.

Rousseff y el gobernador de Río de Janeiro, Sérgio Cabral, uno de los principales aliados de su gestión, caminaron por Nova Friburgo, que contabilizaba la mayor cantidad de muertos por un río de lodo que cubrió viviendas y automóviles.

En conferencia de prensa, Rousseff aseguró, en una crítica velada a alcaldes que permiten la instalación de viviendas precarias en precipicios y márgenes de ríos y arroyos, que en “Brasil la vivienda en zona de riesgo es una regla y no la excepción”.

“Es un momento muy dramático. Las escenas son muy fuertes, es visible el sufrimiento de las personas, y el sufrimiento es muy grande”, dijo Rousseff, que prometió acciones concretas con la menor burocracia posible para ayudar a las víctimas.

Rousseff sobrevoló y caminó por las regiones afectadas, y prometió la ayuda del gobierno federal para el estado de Rio de Janeiro. En ese sentido, dijo que la “reconstrucción debe ser también una acción preventiva”, y ratificó la continuidad de los programas de vivienda popular iniciados en el gobierno de su predecesor, Luiz Lula da Silva.

La devastación fue causada por las peores lluvias de la historia de esta región serrana, que era destino de vacaciones de la monarquía en el siglo XIX y guarda parte de la historia colonial e imperial de BRASIL.

Centenares de personas están desaparecidas, y los sobrevivientes están agolpados frente a los hospitales de campaña montados por el Ejército para verificar si sus familiares están muertos o vivos.

Cinco mil personas están evacuadas en Teresópolis, conocida por albergar al centro de entrenamiento de la selección de fútbol brasileña. En esa ciudad, la radio CBN, del grupo Globo, denunció la existencia de saqueos y disputas por comida, dado que gran parte del comercio ha dejado de funcionar, así como la distribución de alimentos.

En Nova Friburgo, la TV Record mostró cómo los evacuados o los que perdieron sus viviendas y a sus familias deambulan por los basurales de la ciudad buscando comida.

“Vine a buscar cosas para mi familia. Mi mujer y mis dos hijos están en casas de parientes esperando por comida. No me da vergenza”, dijo el albañil Jodiele da Silva, que debió disputar a las trompadas con otras personas latas de leche en polvo abandonadas por un almacén en medio de un basural en el centro de la ciudad, en la plaza Getúlio Vargas.

El alcalde de Teresópolis, localidad ubicada a 68 kilómetros de la ciudad de Rio de Janeiro, Jorge Mario Sedlacek, afirmó hoy que hay “muchos niños muertos”, y consideró que “ellos son los más vulnerables en estos casos”.

“Tenemos gran dificultad para llegar a los barrios, hay por lo menos cuatro barrios completamente destruidos, no quedan casas en pie en esos lugares”, afirmó Sedlacek.

El alcalde consignó, además, que el Ejército cedió un “camión frigorífico para almacenar los cadáveres” al tiempo que se solicitó que las víctimas sean enterradas sin ser veladas pues no hay capillas suficientes en la ciudad, donde varios cementerios están inundados.

Se estima, por otra parte, que unas 6.000 familias deberán ser desalojadas de las zonas de riesgo de nuevas inundaciones y deslaves en la región serrana de Río de Janeiro. “No pude reconocer mi barrio, vamos a precisar varios años” para reconstruir las casas, dijo hoy Fátima da Silva, de 40 años, vecina del barrio Caleme, uno de los más afectados en Teresópolis.

Otra damnificada en Teresópolis fue Mariliza Ferreira de Campos, de 50 años, quien perdió a ocho familiares, entre ellos un hijo y nietos. “Todo fue muy rápido, estábamos dentro la casa y en un momento todo estaba en el suelo”, contó.

redaccion

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