ColumnistasJuventino Ferreira Rosas

Perspectiva 2011

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HUMANISMO 21

Juventino Ferreira Rosas

Feliz año 2011, y como regalo de año nuevo intentemos leer en las paginas del tiempo, que semillas habrá de germinar, como decía Shakespeare.
En la antigua Roma, los Augures eran sacerdotes dedicados a predecir las probabilidades de éxito, o las situaciones nefastas, para el futuro del imperio. De ello  deriva el concepto de augurio que conocemos en nuestros días. Para su ejercicio profesional se apoyaban en varias técnicas, principalmente relacionadas con  el vuelo de algunas aves.
En el presente ejercicio solo nos apoyaremos en la lógica evolucionista o sea en el proceso ortodoxo de la evolución, entendido como una secuencia de mejoras continuas, aplicado en este caso a una sociedad y su cultura; la nuestra, México, el pueblo mexicano y su civilización del siglo XXI.
La mecánica evolucionista fue planteada (Darwin, hace 200 años) como la dinámica que propiciaba la aparición de las especies, y esto a su vez como resultado de una de características universales de la vida; su capacidad de adaptación.
Como sociedad, somos un conglomerado de seres vivos, que dependemos de todos  los demás grupos de seres vivos, o sea estamos colgados de todas las cadenas de la biodiversidad.
Como simple expresión de vida, tenemos como uno de los  modelos científicos, las leyes de la termodinámica, presentes en todo el universo y hasta el los agujeros negros (grandes fusionadores de materia y expulsadores de altísimos niveles de energía)
Otro modelo que nos explica o rige, son los principios descriptores de los sistemas. Equilibrio y relatividad entre ellos.
Así en el horizonte de lo antecedido y en la lógica de lo procedente, podemos intentar una interpretación de nuestro tiempo y sus eventos, que eventualmente se constituyen en nuestra matriz de circunstancias o sea los condicionantes del camino del desarrollo nuestro.
El año que terminó, 2010, fue también el tiempo final de varios ciclos, que se desencadenaron desde décadas atrás, tantas como las transcurridas desde la finalización del conflicto global conocido como segunda guerra mundial  y otras desde el inicio del siglo, como fue la Revolución Mexicana y el bicentenario de nuestras gestas históricas. 
En general se observa la conclusión de la vigencia modelos económicos, que si bien fueron de utilidad en su tiempo, hoy requieren y exigen ser replanteados a la luz de la realidad de las economías nacionales y de la globalidad; teniendo como motivación central, un escenario de crisis recurrentes en los sectores estratégicos para la viabilidad de los pueblos del mundo.
El paso al multilateralismo de las Finanzas  globales, como lo enfocan el Banco Mundial y   el FMI, es una opción y una necesidad, para diseñar y construir una arquitectura financiera global más equilibrada y más sensible a las necesidades de países y sociedades. La fijación de criterios unilaterales sirvió en la anterior etapa de desarrollo de la humanidad,  pero hoy estorba.
Participar en el juego del multilateralismo conlleva responsabilidades compartidas; o sea menos libertinajes financiero y económico de parte de los países y de las empresas, en especial mas regulación a los bancos, después de los descalabros de instituciones que eran globales hasta 2008.
En ese contexto, la globalidad nos plantea a todos las mismas exigencia; responsabilidad de parte de toda la humanidad, para todo.
Ilustra lo anterior el estrés hídrico del planeta, los altos niveles de agotamiento de los ecosistemas, la depredación como práctica centenaria, en los bosques y en las pesquerías, por ejemplo, que ya tocaron fondo.
De modo que el tan cacareado cambio climático es solamente una de las varias fachadas de nuestra matriz de circunstancias planetarias que ponen a la humanidad frente  una opción única; cambio de conciencia y asumir su responsabilidad como parte de vida y abandonar el “modelito del hombre es dueño de la naturaleza”.
Los fenómenos y los hechos de la última década, dejaron más que claro que el hombre no es dueño de nada en el universo y su recurso inmediato es asumirse como copartícipe de la dinámica del ecosistema planetario y hacerlo con toda responsabilidad; eso es lo menos que puede hacer, pues de lo contrario; pereceremos o tendremos un drástico retroceso, que se puede evitar y superar en quince minutos; haciendo conciencia.
Así tenemos a partir de las consideraciones anteriores  se están generando políticas públicas, que desde el exterior ya presionan sobre nuestras decisiones  nacionales.
Cada año y cada día, la comunidad internacional ejercerá mayor presión sobre los gobiernos antidemocráticos y autoritarios, por una razón sencilla, es inconcebible que  economías como la de México, que figura entre las veinte principales del escenario  mundial, se convierta en un peligro para el equilibrio económico global, tras los costosísimos rescates financieros hechos  por el Banco Central de la Unión Europea y el Gobierno de Estados Unidos, entre otros.
Entonces en lógica derivación, el siglo XXI, exige cambios hacia fortalecer las instituciones que a su vez sustenten y den curso cierto a las aspiraciones y esfuerzos de pueblos y naciones. Es una demanda de la realidad y al mismo tiempo es la oportunidad para redefinir las prioridades nacionales  y concretar las respetivas estrategias para el desarrollo integral de pueblos y sociedades.
En un intento de resumen podemos decir que el 2011 es el principio de un ciclo nuevo, aceptando que en 2010, se cerró el período de justo reconocimiento e identificación de nuestras fortalezas y de todas nuestras pobrezas y debilidades, como personas, y como sociedad.
E l año que estamos iniciando es también el arranque del calendario de los cambios y ajustes, indispensables para que aprovechemos el tiempo venidero como oportunidad evolutiva, para la humanidad en su conjunto,  para cada individuo y sus respectivas  sociedades, pueblos y comunidades.
Encarrilados en los antecedentes históricos, aceptando que los escenarios son diferentes, pero la esencia humana es la misma, y dado que tuvimos en 1821 nuestra primera Constitución Política y fue hasta 1917 cuando pudimos convertir los pedimentos revolucionarios en un proyecto social compartido, aprobado en el Congreso Constituyente de Querétaro, nuestra actual Constitución Política; podemos entonces esperar que la década que ahora iniciamos sea fructífera y muy positiva para el futuro del pueblo mexicano y definitoria de los ejes de acción sobre los cuales transitaremos el siglo que se inicia, como pueblo y como sociedad.  Esperemos y aportemos nuestra participación responsable, para que tengamos noticias mucho más positivas hacia el horizonte 2020.

ferreiraconsultor@gmail.com

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