ColumnistasLic. Juan Antonio Nemi Dib

NIÑOS ADICTOS

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Cosas Pequeñas
Juan Antonio Nemi Dib

1] Las autoridades de Zongolica describen al que consideran el problema más serio que le ha tocado hasta ahora a su ayuntamiento: en 40 días de gestión localizaron a cinco menores -4 de ellos de 8 años de edad- que son consumidores regulares de drogas. Zongolica es el municipio más poblado de la sierra del mismo nombre, en la zona montañosa central de Veracruz. Tiene más de 37 mil habitantes de los que casi el 75% usan el náhuatl como lengua principal. Se trata, evidentemente, de un municipio serrano esencialmente indígena, en el que siguen prevaleciendo los modelos culturales heredados por su gente desde antes de la época prehispánica (no sólo el lenguaje: también la comida, la vestimenta, las tradiciones artísticas, la propia cosmogonía que le da identidad y cohesión a la comunidad).

El nivel de dispersión demográfica del municipio es enorme: hay cuatro localidades con más de 500 habitantes cada una (Temaxcalapa, Tepetlampa, Independencia y El Porvenir) pero en realidad se compone de muchas decenas de pequeños asentamientos -apenas caseríos sembrados en las laderas montañosas-; la gente sigue viviendo básicamente de actividades primarias (agricultura, ganadería no intensiva, un poco de explotaciones forestales y algo de piscicultura).

¿Cómo y por qué llega la droga a Zongolica? Es relativamente fácil identificar a un niño de ocho años con conductas atípicas que evidencian el consumo de estupefacientes, pero no así a un adolescente y menos a un joven con los medios para ocultar o al menos disimular sus adicciones. ¿Cuántos adolescentes y preadolescentes consumen drogas en Zongolica sin que se sepa?, ¿y de cuántos se sabe y no se dice?, ¿qué motiva a un niño indígena de Zongolica a consumir drogas de manera consuetudinaria?

2] Alfonso Lujambio Irazábal, Secretario de Educación Pública del Gobierno Federal minimiza el asunto de las adicciones entre niños que cursan la educación básica en el país y asegura que el problema no es tan grave, ya que en “una encuesta realizada en 2009, concluyeron que el dos por ciento de los niños de primaria probablemente habían probado alguna droga, y esta cantidad no ha aumentado.”

“Por ello, dijo, no es una cifra que les alarme, sin embargo, es una cifra que los ocupa y preocupa por lo que se está actuando en consecuencia. Alfonso Lujambio subrayó que ‘en el caso de las adicciones entre niños de educación básica, siempre será clave que los padres de familia estén especialmente atentos a que eventualmente sus hijos consuman alguna droga’”.

“No es algo generalizado en el país, no tenemos una infancia mexicana consumidora de drogas pero tenemos que estar todo el tiempo muy alerta, especialmente en casa, para atender con cuidado este problema”, concluyó el Secretario de Educación.

3] Las declaraciones de Lujambio fueron para desmentir a su propio subordinado que apenas el día anterior había dicho: “En la Secretaría de Educación Pública (SEP) están encendidas las alarmas, debido a que ha aumentado el consumo de drogas entre estudiantes de primaria y secundaria, admitió el subsecretario de Educación Básica, Fernando González Sánchez. Dijo que alrededor de 400 mil estudiantes de diez a 15 años han consumido alguna vez una droga, y aunque apenas representa el dos por ciento de toda la matrícula de alumnos de esas edades, “desafortunadamente se ha multiplicado; yo no quisiera alarmar a los papás de manera exagerada, pero tampoco quisiera perder la objetividad de que este fenómeno ha crecido”. El funcionario de la SEP indicó que “en algunas escuelas el aumento en el consumo pasó de 14 a 18 por ciento, pero a nivel nacional el promedio es de 1.8 por ciento.” Pero minimizó el problema porque “no son cifras escandalosas si lo comparamos con Estados Unidos y América Latina”. Recordó que los datos más recientes que tiene la subsecretaría a su cargo señalan que el contacto con alguna sustancia tóxica entre escolares de primaria y secundaria ha tenido un incremento promedio de .5 puntos porcentuales al año, lo cual parece poco, pero es un foco rojo para la SEP. “Si seguimos creciendo en ese nivel, pronto estaremos en condiciones que sí encenderían más alarmas y es importante avisarles a los papás que hay que acercarnos a los hijos, que hoy las drogas no son un tema moral.”

4] La Oficina de la ONU Contra la Droga y el Delito dice: “Algunos niños están desatendidos o son objeto de abusos infligidos por padres toxicómanos y otros han perdido a sus padres, víctimas del uso indebido de drogas. Familiares o instituciones gubernamentales suelen encargarse de estos huérfanos. Se crea además un nexo entre los niños y las drogas a medida que la generación más joven se entrega a los cigarrillos, el alcohol o la marihuana para sentirse integrado o sobrellevar el estrés. Aunque no sea norma, algunos niños comienzan a los 8 ó 9 años. Luego vendrán, tal vez, drogas más duras. Las presiones del propio grupo social y otros factores influyen en la decisión de esos chicos. Los niños que viven y trabajan en la calle son especialmente vulnerables al uso indebido de sustancias. El consumo de inhalantes como pegamento, anfetaminas y otros tipos de drogas quita el hambre y reprime la ansiedad, y les hace sentir que pueden sobrellevar mejor sus problemas cotidianos.”

5] Organizaciones internacionales llaman la atención de un fenómeno que trasciende el tema del consumo infantil de drogas: el uso de los niños como vendedores/distribuidores (“camellos”) de estupefacientes debido a que son jurídicamente inimputables, fáciles de controlar y relativamente “baratos” como mano de obra cautiva y lábil.

6] La ventaja es que, según el Subsecretario Fernando González Sánchez, no se trata de un asunto escandaloso.

antonionemi@gmail.com

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