ColumnistasJuventino Ferreira Rosas

El Humanismo del Siglo XXI

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HUMANISMO 21

Juventino Ferreira Rosas.

En anteriores trabajos se ha sostenido que las sociedades responden a sus necesidades colectivas, siguiendo un  cuerpo de ejes evolutivos, por medio de los cuales interactúan con su matriz de circunstancias, bajo los principios de relatividad, y de acción y reacción.

Así por ejemplo, las condiciones del medio físico, establecen prioridades tales como almacenar agua para los meses de sequía y en torno a ello se desarrolla toda una tecnología hídrica e hidrológica; simultáneamente se impulsan métodos de riego con optimo aprovechamiento agrícola, tales como irrigar durante la noche para disminuir las pérdidas por evaporación. 

Esa interacción entre el pueblo organizado en sociedad y el esquema de necesidades físicas llevó al desarrollo de muchos sistemas de respuesta que hicieron viable no solamente la agricultura sino también las concentraciones humanas en pequeños espacios llamados ciudades.

Después de dominar las técnicas agrícolas y la gestión confiable del agua, así como del conocimiento del tiempo, de los ciclos astronómicos y del manejo de cosechas; se pudo asegurar el abasto de agua y alimentos para las ciudades y éstas crecieron hasta llegar a ser grandes centros urbanos.

En la América nuestra, son conocidos los casos de Machu Pichu, Chichén Itzá, y Tenochtitlan, entre las grandes  urbanizaciones prehispánicas. Ésta última sublimó el manejo de las citadas tecnologías con la construcción de chinampas que permiten la práctica de la agricultura intensiva y mediante bordos y palizadas controlaban las crecientes e inundaciones en los lagos circundantes.

La ciudad acercó las personas entre sí y generó el crecimiento acelerado de los gremios de artesanos como expresión mas conocida de los usos tecnológicos y aportaciones culturales.
 
Con ese breve vistazo hacia las civilizaciones y sus tecnologías, redondeamos la idea de cómo las culturas formadoras de civilizaciones, generan sabias respuestas para cada uno de los pilares de su evolución.
 
En esa tesitura, el humanismo de hoy, más que una concepción filosófica, es una respuesta a necesidades, que van más allá del espacio y escenario cultural, el humanismo actual es sencillamente una  reacción solventativa a muchas carencias sociales contemporáneas.
 
La realidad, siempre más rica en conceptos que la imaginación, nos permite ponderar la escasa consideración sobre los requerimientos de los usuarios en la expansión de los centros urbanos, desde la perspectiva de las condiciones que debe ofrecer el medio urbano para desarrollo humano integral, como aspiración de toda la sociedad madura e interesada en su futuro,  y así podemos deducir con poco esfuerzo, que estamos frente a uno de los muchos casos de carencia de humanismo en alto grado.

La falta de atención a las necesidades comunitarias para mitigar los efectos de cambio climático, son una ausencia total de humanismo, sin duda alguna.

¿Qué los derechos humanos estén ausentes en las constituciones políticas de los estados y de los países, se puede considerar una falta de humanismo?….. Absoluta y total.

Entonces el Humanismo del siglo XXI, es una necesidad presente y vibrante en muchos aspectos de la vida de las sociedades, en America Latina y  en el mundo entero.
   
El Humanismo 21, lejos de ser una propuesta teórica, es uno de los rostros de la realidad ecuménica, lacerante y dolorosa, lapidaria para algunos grupos étnicos menospreciados y explotados en todo el mundo, es una invitación a la cordura, a la sensatez existencial; es simplemente parte de la realidad globalmente presente, en carne y huesos.  

Si revisamos los objetivos del milenio promovidos por el sistema ONU; son humanistas, no se discute, pero son escasos, son limitados y la realidad está presionando para que sean replanteados. ¿Por qué?, por la sencilla razón de que el escenario mundial del agua, los energéticos y los alimentos han tenido cambios drásticos en el sentido del deterioro, durante la década recién pasada. 

Peor aún, la agenda global para enfrentar el cambio climático continúa sin acuerdos vinculantes, que sumen voluntades, que genere una gran matriz de esfuerzos correctivos. Y en esa tesitura el resultado más seguro y menos deseado será la gradual desaparición de pueblos y personas.

Por eso el Humanismo del siglo XXI, es una necesidad, es un grito desesperado por apoyar a toda la humanidad, que se encamina hacia un escenario de auto destrucción, por falta de un esquema de desarrollo sustentable y de  mayor cooperación humanitaria, en todo el planeta.

El reto es enorme, pero no desistiremos un solo día, ni descuidaremos una sola vida; la oportunidad es todos y el compromiso, también.

Ruego sus indulgencias para estos conceptos y palabras que tal vez usted, amable lector, juzgue necias; aspiran a compartir una reflexión y una emoción.

La emoción de trabajar por nuestros nietos y sus descendientes, procurándoles un mundo más justo y con más oportunidades de sobrevivir.

ferreiraconsulltor@gmail.com

redaccion

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