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El imparable río de armas ilegales hacia México

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Browsville. (AP).-   Los agentes federales estadounidenses apenas pueden frenar un poco el río de armas que fluye hacia México. En dos años, con una iniciativa para reforzar las inspecciones a viajeros que cruzan la frontera sur, se han interceptado apenas 386 armas, una parte infinitesimal comparada con las cerca de 2 mil que se introducen a territorio mexicano cada día.

El problema resurgió el mes pasado, cuando un agente del Servicio Federal de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por siglas en inglés) fue asesinado en México con una arma adquirida a las afueras de Fort Worth, Texas.

Detener el traslado de armamento, municiones y dinero de Estados Unidos hacia México ha resultado una labor muy complicada para las autoridades en ambos lados de la frontera.

En marzo de 2009, en una conferencia en la Casa Blanca, la secretaria de Seguridad Nacional, Janet Napolitano, se unió al presidente Obama para anunciar planes con los que Washington ayudaría a que México lidiara con la violencia del narco, que ha dejado más de 34 mil muertos desde 2006.

“Hay que interceptar las armas, hay que impedir que lleguen a México”, dijo Napolitano en esa ocasión. Desde entonces, agentes de la Dirección de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP), quienes revisan a las personas y autos que entran a Estados Unidos, han formado equipo con integrantes de la Patrulla Fronteriza, y a veces con policías bajo las órdenes de alguaciles en las comunidades limítrofes con México, para inspeccionar también a quienes dejan territorio estadounidense.

Pero el progreso es poco: en 2009, agentes de la CBP, en todos los cruces a lo largo de la frontera de 3 mil 200 kilómetros —entre Brownsville, Texas, y San Diego— incautaron 107 armas; en el año fiscal siguiente, que concluyó el 30 de septiembre, interceptaron 279.

La Oficina de Alcohol, Tabaco, Armas de Fuego y Explosivos (ATF) reportó haber decomisado 2 mil 633 armas en 2009 en los cuatro estados del suroeste que colindan con México. Sin embargo, éstas fueron incautadas antes de que se intentara transportarlas a través de la frontera. Aun si ese número se sumara al total, seguiría representando poco más de lo que, se estima, pasa hacia México en un solo día.

Cruce

Un estudio realizado en noviembre de 2008 por The Brookings Institution, centro de investigación en Washington, declaró que 2 mil armas estadounidenses se introducen a México a diario.

El reporte, compilado por una comisión que incluye al ex presidente mexicano Ernesto Zedillo y a Thomas Pickering, ex embajador en Rusia y funcionario del Departamento de Estado en la administración de Bill Clinton, es el cálculo más amplio sobre el tema, aunque no incluye información sobre cómo se llegó a esa cifra.

Los esfuerzos para detener el paso de municiones no han sido más exitosos. Las inspecciones al tráfico que sale de Estados Unidos lograron decomisar 93 mil 141 cartuchos útiles en el último año fiscal, más de cuatro veces el monto alcanzado en el año previo.

Las incautaciones del dinero en efectivo que iba a México cayeron de más de 37 millones de dólares en 2009, a cerca de 27.4 millones el año pasado.

La ATF enfrenta hoy críticas, después de que tanto CBS News como el Centro para la Integridad Pública —organismo sin fines de lucro— reportaron que los agentes federales que investigaban el tráfico de armas por parte de los cárteles permitieron que cientos de armas compradas en su país llegaran a territorio mexicano.

La agencia y los fiscales permitieron que las armas cruzaran la frontera para investigar el caso y buscar la detención de los traficantes, reportó el centro.

De septiembre de 2009 al 31 de julio del 2010, México incautó más de 32 mil armas ilegales. En ese país, refiere, se requiere de un permiso de la Secretaría de la Defensa Nacional para adquirir un arma, e incluso entonces los compradores sólo pueden hacerse de pistolas de un calibre máximo de .38.

No todas las armas de fuego en México provienen de Estados Unidos. Las autoridades tienen reportes de que algunas fueron proporcionadas por traficantes en Israel y Bélgica.

Muchas de ellas, que fueron usadas para perpetrar asesinatos, nunca fueron objeto de investigación para rastrear su origen.

Sin embargo, la ATF estima que de las armas descubiertas en escenas de crímenes en México, y de las que sí se hace un rastreo por autoridades federales, casi 90% fueron adquiridas en EU. Eso ocurrió con la pistola encontrada en el lugar de la emboscada que mató al agente del ICE Jaime Zapata.

Las autoridades dicen que la pistola de 7.62 milímetros con la que se perpetró el crimen fue comprada en Joshua, Texas. Tres residentes de Dallas —uno acusado de comprar la pistola, su hermano y su vecino— enfrentan cargos federales, aunque ninguno se relaciona con la muerte de Zapata.

“Cuando un agente estadounidense es asesinado con un arma adquirida ilegalmente en Estados Unidos, esto realmente ilustra la ironía de nuestra política actual”, dijo David Shirk, director del Instituto Transfronterizo de la Universidad de San Diego. “No intentamos con la firmeza suficiente de impedir que los malos utilicen nuestras armas en contra nuestra”.

redaccion

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