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Políticas Públicas: Democracia

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HUMANISMO 21

Juventino Ferreira Rosas

“En Paz”,

Es el título de muy conocido poema de Amado Nervo, que en sus primeras líneas dice:

“Muy cerca de mi ocaso, yo te bendigo, Vida,
porque nunca me diste ni esperanza fallida,
ni trabajos injustos, ni pena inmerecida”;

(Éste primer párrafo bien podemos considerarlo como una reflexión personal que el poeta comparte con sus lectores,  y que además, no pierde actualidad, está vigente)

“Porque veo al final de mi rudo camino
que yo fui el arquitecto de mi propio destino;
que si extraje las mieles o la hiel de las cosas,
fue porque en ellas puse hiel o mieles sabrosas:
cuando planté rosales coseché siempre rosas”.

(El segundo párrafo si bien aplica en lo individual, también puede abrazar a todo el cuerpo social, es colectivo, y desde el punto de vista de quienes ejercen el poder público, les queda como guante de seda, a la medida)

Ahora bien, las líneas que nos obsequió Nervo, confirman que el oficio de poeta, conlleva una pizca de profeta. Nada nuevo bajo el sol decían los latinos (Roma Antigua).

En sentido mas político, que literario, para nadie es secreto que los pueblos construyen su  progreso social desde su matriz cultural, navegando sobre el conjunto de circunstancias que los envuelven y persiguiendo los objetivos nacionales establecidos en sus respectivas constituciones políticas, como  documento polivalente, que consigna el proyecto de sociedad  a  que aspiramos

En ese tenor y considerando los movimientos sociales que se desarrollan simultáneamente en paises, ¿Qué mecanismo permite la actualización y corrección de rumbos para el proyecto de desarrollo de una sociedad, conforme se modifican las circunstancias internas y externas?

¿Pueden prevenirse esas convulsiones masivas?

¿Cuál puede ser la dinámica para que un pueblo pueda dotarse de los equilibrios necesarios, en todos los aspectos sociales e individuales y  garantizarlos por conducto de sus instituciones? 

Carísimo lector, es probable que coincidamos en que la respuesta más sensata sea la democracia.

La democracia entendida no solo como una aspiración electoral, sino como dinámica de vida; tal como lo demanda el siglo XXI, con su abultada agenda de retos y mutaciones sociales insoslayables.

En otra vertiente del tránsito vital de las sociedades, éste humilde espacio ha insistido en otras entregas, en que la democracia es conveniente para todos; que la conservación de la vida en todas sus expresiones debe ser la máxima prioridad y que el humanismo debe permear todas las políticas públicas de todo estado moderno. Todo esto como la mínima estrategia para que los pueblos y las culturas tengan razonable oportunidad de transitar con éxito la centuria que recién iniciamos.

Esta claro que en panorama mundial soplan vientos de cambio, se agita la melena de lo viejos lobos de política regional e internacional, porque los pueblos no publican libros, ni pronuncian discursos;  ejercen  su soberana voluntad e inalienable derecho a cambiar para mejorar.

En varios escenarios políticos del ecumene se puede observar el nerviosismo, propio de quienes “ven las barbas de su vecino cortar” como dice un viejísimo aforismo propio del solar de Cervantes Saavedra. 

Los desequilibrios entre gobernantes y gobernados, impecablemente percibidos por los pobres, de todos los pueblos, son hoy un motor de cambio, en plena acción, sin reversa, ni desconexión. La realidad es la evidencia y es la razón de tal efervescencia.

¿Cómo se pudieron evitar y en su caso, oportunamente corregir esos desbalances entre el ejercicio del poder público y la sociedad que los sobrevive?

… Con Democracia, como cultura de vida cotidiana.

Las tecnologías informáticas y en especial las redes sociales,  son el antídoto a las imprecisiones y vacíos en los  discursos emanados de los centros de gobierno. No dependen de la televisión, ni de otros medios de noticias; transmiten su propia información.

Las redes sociales hoy pueden compartir en tiempo real información veraz, que les permite comparar los datos contra lo informado por los canales tradicionales, generando en el tejido social una nueva percepción de su realidad, motivando al mismo tiempo un impacto de tal trascendencia, que modifica las estructuras de clases tradicionales, para dar paso a nuevas organizaciones y grupos muy numerosos, sin barreras de la censura y sin que la distancia física sea impedimento, ni las convocatorias requieran de los medios masivos acostumbrados.

Si sumamos el poder de las redes sociales con el esquema de desequilibrios resultantes de décadas de “modelos políticos convenientes”, tenemos un coctel de mucha potencia para impulsar la renovación social y la transformación nacional, desde la propia constitución, con democracia y participación de la sociedad en su conjunto.

Todos tenemos tareas pendientes.

Corregir desequilibrios, superar la pobreza, establecer el estado de derecho como marco del desarrollo humano integral, garantizar el cumplimiento de las responsabilidades gubernamentales y transparentar el manejo de los recursos  públicos, son algunas demandas de pueblos, culturas y civilizaciones, que ejercen creciente presión en todas las naciones.    

No somos excepción en ningún sentido.

Prudente lector, como puede entender, no se trata de inventar soluciones ni de ponerle irracionalmente el índice   a nadie, el asunto es mas simple;

¿Cómo podemos resolver todos esos gatos, sin llegar a los arañazos?

Adivinó usted… con   D E M O C R A C I A.

Concedámonos como sociedad y como nación, la oportunidad de vida pacífica y desarrollo humanista e integral; sembremos democracia hoy, para cosechar mejor vida mañana; es oportunidad para todos, es responsabilidad de todos.

 

redaccion

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