ColumnistasJuventino Ferreira Rosas

Políticas Públicas: Gobernantes

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HUMANISMO 21

Juventino Ferreira Rosas.

Con relativa facilidad podemos localizar información sobre cualquier profesión o actividad; ¿pero que sucede cuando el interés  se sitúa en la profesión de gobernantes?

Asombrosamente poco se ventila sobre la formación, entrenamiento y capacidades de los gobernantes, en la profundidad del oficio se maneja como una cofradía muy al estilo de las antiguas sociedades secretas y las evidencias están a la vista, los gobernantes callan muchísimo más de lo que exponen, por eso hay que revisar con lupa, el fondo y forma de sus expresiones. 

Desde la visión del tiempo, el tema de gobernantes es tan antiguo como el primer grupo humano sobre el planeta y tan amplio como el espectro de ambiciones y pasiones que humanamente podemos desarrollar; se pueden escribir muchos libros sobre esta apasionante temática; la visión de estadista, la construcción de instituciones, la transformación de las culturas, las maniobras políticas,  las traiciones, las conspiraciones, los magnicidios, las intrigas internacionales, el dinero público, etc. Son en realidad muchos libros por escribir sobre el tema gobernantes; mas por cuestión de pertinencia y espacio haremos una sencillísima síntesis, que con gusto compartimos.

Los medios masivos nos obsequian con frecuencia, notas e imágenes sobre las actividades públicas  de quienes ejercen una tarea que involucra responsabilidades hacia al conglomerado social; ¿pero que características y capacidades debe reunir una persona que se dedica a tareas ejecutivas de gobierno?

En primer término es necesario precisar que una cosa es la burocracia administrativa y otro asunto es la tarea de gobierno propiamente dicha.

También es cierto que gobernar suele identificarse como ejercicio del poder público; lo cual es parcialmente correcto, pero insuficiente; pues debe considerase el  estudio de las condiciones totales de una sociedad para después planear,  decidir y aplicar  las políticas públicas pertinentes, en el marco de las instituciones vigentes.

Entonces gobernar no es solamente ejercer los poderes del orden de gobierno respectivo; se requiere de una amplia labor de conciliación, con todos los aspectos relevantes para el desarrollo de una sociedad; en resumen ejercer el gobierno es una tarea muy compleja, que conjuga diferentes tipos de recursos, distintos tiempos y a veces complicado marco normativo; frente a una comunidad que posee un catálogo de necesidades y que obviamente pide resultados.

En un intento de síntesis podemos afirmar que gobernar a una sociedad, es solventar lo presente, al mismo tiempo que se va cimentando el futuro.

Lo de cimentar el futuro suele ser la parte menos tangible del arte de gobernar y para el gobernante, pero puede resultar la porción mas importante porque todo lo suceda mañana, esta relacionado con lo que se decide hoy.  O como se conoce coloquialmente, la siembra de hoy define la cosecha de mañana.

En esa tesitura, quizá podamos coincidir en que el arte de gobernar exige de mucha capacidad, sobre todo de síntesis y habilidad para c-o-n-c-i-l-i-a-r todo; desde los recursos disponibles, hasta incluir  todo cuanto tiene injerencia en la vida presente y futura de la sociedad. Por eso a veces se comete alguna  injusticia con los gobernantes, al no poder valorar en el presente, el calado y alcance de su obra social.

Gobernar es generar las menos malas de las respuestas posibles, a partir de lo que hay, frente  a un conjunto o matriz de necesidades.

En la dimensión humana, gobernar es conciliar las aspiraciones de los diferentes grupos de interés que estructuran la sociedad a la que se pretende servir hoy, con visión del mañana.

Por lo consiguiente, gobernar no es tarea para improvisados, ni mucho menos para desconocedores de la sociedad, sus potencialidades y  sus muchas necesidades.

Dado el acelere que exhiben varios actores de la burocracia, sin hablar de colores, sino más bien de actitudes,  dado que los presuntos nominados sin recato ni principio de lógica, anuncian en nuestros días “sus aspiraciones gubernamentales”, se les comenta con todo respeto, que esa parcela exige tacto, conciencia social, compromiso nacional y sentido del bien común híper desarrollado. Se requiere de mucha capacidad.

¿Ya revisaron sus inventarios?, porque hay mucha diferencia entre “yo creo que puedo” a “realmente estoy capacitado”.

México y sus más de cien millones de ciudadanos tienen una pesada agenda de asuntos pendientes e insolutos, a la que se agrega lo correspondiente al concierto de las naciones, a la agenda global, las derivaciones del cambio climático y los pendientes ecosistémicos.

Nuestra economía se ubica en el grupo de las veinte primeras del circuito mundial, lo que necesariamente conlleva responsabilidades y compromisos insoslayables.

Así que por todo lo anterior, gobernar un país como el nuestro es como “subir al cielo” de acuerdo con “La bamba”; y por lo tanto se necesita una escalera grande y otra chiquita.  ¿Cuál tienen a la mano?.

Tenemos evidencia histórica de ello.

Afortunadamente de todos los suspirantes y aspirantes, a la primera magistratura de la nación, solo llegara uno.

¿Será el más apropiado?

La decisión es de todos, pero especialmente es de usted amable lector y a nadie más le puede aventar el bulto.

Lo que sembremos en las urnas será lo que cosechemos en la parcela del desarrollo social integral.

Por lo pronto que siga la rumba de los destapados, al ritmo de los suspiros de los encapuchados.
  
ferreiraconsultor@gmail.com

redaccion

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2 Comments

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