Cultura

Una Luna naranja

0

Ciudad de México. (El País).- “Los eclipses son frecuentes. No es un fenómeno raro, pero tienes que estar en el lugar indicado”. Miren Millet, la responsable del Planetario de San Sebastián, organizó ayer, en colaboración con la sociedad de ciencias Aranzadi, un encuentro para contemplar desde Miramón el eclipse total de Luna y explicar a todos los que decidieron acercarse hasta allí en que consiste el fenómeno.

La noticia en otros webs
webs en español
en otros idiomas
El satélite atravesó la zona de penumbra entre las 21.00 y las 01.00

La Luna se tiñe porque el Sol no proyecta luz directa sobre su superficie
El día se levantó despejado, pero a mitad de la tarde las nubes comenzaron a cubrir el cielo y a poner en peligro la posibilidad de poder observar el eclipse, sólo visible en aquellos lugares del mundo en los que fuera de noche entre las 21.00 y 01.00, hora peninsular. Millet tenía preparado un plan B para cualquier tipo de eventualidad, fueran nubes o lluvia. “Si no podemos utilizar el telescopio, mantendremos conexiones con observatorios o grupos de aficionados que vayan a retransmitir el fenómeno en directo. Hemos hablado con gente de Canarias, Turquía y la India”, indicó Millet.

Todo por conseguir ver la luna con un tono rojizo anaranjado. El color con el que se tiñe el único satélite natural de la tierra al entrar en la zona de penumbra que proyecta nuestro planeta. “Los eclipses de luna se producen cuando el Sol, la Tierra y la Luna se encuentran alienados por este orden. Cuando el satélite atraviesa la zona de sombra que se proyecta en el espacio es cuando se produce el eclipse total”, aclaró.

La Luna consigue su nueva tonalidad porque los rayos solares no inciden de forma directa sobre su superficie pero sí los que reflectan la atmósfera. “Llega cierta iluminación que provoca que la luna se vea un poco más oscura y con un color rojizo. Más o menos tarda una hora en atravesar la zona de sombra”, añadió la astrónoma.

El eclipse se pudo observar a simple vista, sin ningún tipo de aparato o protección. “No son como los eclipses de Sol, en los que son necesarios seguir unas pautas por los daños que pueden causar en la retina los rayos. Hay que tener en cuenta que por ejemplo, con luna llena, la luz tiene muy poca intensidad, más si está atravesando una zona de sombra”.

El fenómeno se volverá a repetir el próximo mes de diciembre, pero entonces sólo será visible en Australia y Asia, apuntó Millet. Para que Europa pueda observar de nuevo una Luna naranja tendrá que esperar a septiembre de 2015. Además, la astrónoma recordó que si bien los eclipses totales tienen una periodicidad mucho mayor a los parciales, de estos últimos se suelen producir varios al año. “Puede haber dos, este año va a haber cuatro. No son fáciles de deducir pero todo depende de la coincidencia o no de las órbitas. La trayectoria de la Luna no es fija, tiene unas pocas variaciones y de ahí la dificultad de la previsión”, concluyó.

redaccion

Muestran condición “Canelo” y Rhodes en entrenamiento

Previous article

Estado del tiempo del día 16 de Junio de 2011

Next article

You may also like

Comments

Leave a reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

More in Cultura