ColumnistasLic. Emilio M. Gómez

Canasta Básica

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Pensamiento Compartido

Emilio M. Gómez

Mucho se comenta en estos días de principio de año,  sobre la Canasta Básica, de los incrementos que tienen sus bienes y servicios, y del inequitativo incremento a los salarios mínimos con relación a la misma, y  por consiguiente se ha generado en los últimos años,  más pobreza en los mexicanos, la llamada pobreza alimentaria, 20 millones de mexicanos según el Secretario de Desarrollo Social, Heriberto Félix Guerra.

Pero muchas veces, desconocemos realmente que es la  Canasta Básica, y que productos debe de contener, quien la determina, y por qué razón suben los precios de sus productos o servicios, y que podemos hacer los mexicanos para soportar esta escalada de precios, que normalmente se resiente al comienzo de cada año.

El concepto nace a principios del siglo XX y se la debemos al químico inglés Seebohm Rowntree, que estudiaba la cantidad exacta de proteínas y calorías para el funcionamiento del cuerpo humano, con el fin estructurar el problema de la pobreza de los obreros en la ciudad de York. A través del tiempo, se incluyeron otros elementos a la canasta básica, ya que utilizaban esta medida para saber cuánto tiene que gastar una persona para poder satisfacer sus necesidades primarias y de esta manera, desarrollar su potencial.

Pero en México, la idea de una canasta básica, se puede definir como “el conjunto de bienes y servicios indispensables y necesarios para que los trabajadores y sus familias puedan satisfacer sus necesidades básicas”, y se encuentra implícita desde que  nace la Constitución de 1917, en su artículo 123, fracción VI, segundo párrafo, establece que “los salarios mínimos generales, deberán ser suficientes para satisfacer las necesidades normales de un jefe de familia, en el orden material, social y cultural, y para proveer a la educación obligatoria de los hijos”.

Por otra parte, la Ley Federal del trabajo precisó años después esta idea sobre la canasta básica, en el artículo 562, apartado II “d”, donde se estipula que el salario mínimo debe ser “El presupuesto indispensable para la satisfacción de las siguientes necesidades de cada familia, entre otras: las de orden material, tales como la habitación, menaje de casa, alimentación, vestido y transporte; las de carácter social y cultural, tales como concurrencia a espectáculos, práctica de deportes, asistencia a escuelas de capacitación, bibliotecas y otros centros de cultura; y las relacionadas con la educación de los hijos”.

La canasta básica según la Procuraduría Federal del Consumidor (PROFECO), es el conjunto de bienes y servicios indispensables para que una persona o una familia pueda cubrir sus necesidades básicas a partir de su ingreso; en otras palabras, una canasta básica es aquella que tiene todos los productos necesarios para poder tener una vida sana, tanto física como mentalmente.

Y tiende a actualizarse a través de cambios en su ponderación o en la aparición o desaparición de algunos de sus componentes, debido a cambios tecnológicos, aparición de bienes y servicios, mejora en sus atributos físicos, o bien a la evolución del ingreso familiar y los cambios en los hábitos de consumo de la población. Por ejemplo, en el 2002 aparecieron productos nuevos como computadoras personales y agua embotellada, entre otros, y desapareció el servicio de ferrocarril de pasajeros.

En nuestro país, utilizamos esta medición para calcular la inflación a través del índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC); y algunos productos que forman parte de la canasta son: Aceites, agua embotellada, arroz, atún, azúcar, carne, café soluble y tostado, cerveza, chocolate, electricidad, gas doméstico, servicios telefónicos, detergentes, jabones, medicamentos, pasta de dientes, refrescos, gasolinas, el transporte colectivo, computadoras, Internet, refrigeradores, televisores, el cine, cuadernos y lápices entre otros.

Diversas instituciones, privadas y públicas, elaboran sus propias canastas básicas de acuerdo con objetivos específicos. Entre la más conocida está la que utiliza el Banco de México. La canasta se obtiene a partir de la Encuesta de Ingreso-Gasto de los Hogares (ENIGH) emitida por el INEGI. Dicha encuesta proporciona los gastos asociados de los hogares en 580 bienes y servicios.

Con esta base de datos,  el Banco de México selecciona algunos productos y servicios y los integra en una canasta básica y calcula el peso de cada uno en la construcción del INPC, a esto se le conoce como ponderación.

La canasta básica del Banco de México está compuesta por 80 bienes y servicios agrupados en las siguientes categorías:alimentos, bebidas y tabaco; ropa, calzado y accesorios; vivienda; muebles, aparatos y accesorios domésticos; salud y cuidado personal; transporte; educación y esparcimiento, así como otros servicios; y los compara con el ingreso-gasto de las familias promedio del país.

Por ejemplo, si tomamos dos productos incluidos en la canasta básica del Banco de México: jitomate (ponderación 0.50) y sal (ponderación 0.05), el primero afectará más el comportamiento del INPC, debido a que tiene mayor incidencia en el presupuesto familiar (mayor ponderación) que la sal.

Las mediciones del INPC se publican los primeros martes y los días 24 de cada mes, con el fin de saber cuánto aumentaron los precios en general y optar por medidas que logren mantener estable la inflación.

Pero la realidad es diferente, las estadísticas y cifras de esos Organismos, distan mucho de las cuentas que tienen que sacar los trabajadores al recibir su sobre o recibir su salario, y principalmente las amas de casa, al ir al mercado o distribuir la quincena en los gastos del hogar.

Según un estudio de finales del año, sobre la canasta básica e índice de precios al menudeo en Guadalajara, y que realizó el Centro de Investigación de Teoría Económica (CITEC) de la Universidad de Guadalajara; al cierre del 2011 la inflación alcanzó 8.61%, muy superior al que indicó el Banco de México de 3.82% y que es difícil de creer, ya que las fuentes oficiales informaron que durante abril, mayo y junio hubo una deflación con -0.1% -0.74% y 0.00% respectivamente; en tanto, durante esos meses según la inflación estimada por el CITEC, fue de 3.7% a 3.68 por ciento.

Y es que de 121 productos analizados, 109 tuvieron incrementos en precios, 50 de ellos por arriba del promedio, sobre todo productos del sector agropecuario (frutas y verduras) y tan sólo 12 productos tuvieron disminución de precios. Como por ejemplo, el tomate tuvo un incremento del 57.5%, seguido del chile de árbol (52.5%), papa (45.1%), jamón (42.1%), calabacita (41.6%), frijol (31.3%), espinazo de cerdo (20.5%), filete de res (18.5%), manteca (18.1%), queso adobera y crema (15.4%) leche (14.8%) y aceite (12.9%) por citar algunos.

En consecuencia, será difÍcil que este año los precios de la Canasta Básica bajen, y por el contrario irán aumentando paulatinamente, debido a diversos factores que están latentes y que no van a erradicarse al menos en este año, refirie dicho estudio de la Universidad de Guadalajara. Entre estos factores, tenemos la pérdida del valor del peso frente al dólar, el incremento del precio de la gasolina, gas y electricidad; además, los ajustes que las empresas hacen, para mantener sus ganancias ante el menor dinamismo económico, y los efectos de la sequía, entre los más determinantes.

Por lo tanto amigo lector, tendremos que seguir soportando estoicamente la famosa cuesta de enero, que según los estudiosos de la economía nacional, se prolongará hasta mediados del presente año, y que obliga necesariamente a seguir haciendo malabares con los salarios, e integrando a más miembros de la familia en el mercado laboral, para poder soportar la cuesta que cada vez está más empinada, usted tiene la mejor opinión. Hasta la Próxima.

Para comentarios y sugerencias:

emilio_m_gomez@hotmail.com

pensamiento_compartido@hotmail.com

pensamiento.compartido@gamil.com

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