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Mireia Belmonte cumple

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LONDRES, INGLATERRA. (Redacción).- El primer madrugón sentó como un tiro a varios de los mejores nadadores presentes en el campeonato olímpico. Las series de clasificación registraron hundimientos notables, como los de Cseh y Biedermann, en una mañana que pesó especialmente a los hombres. El propio Michael Phelps (20.30, TVE-1), el mejor nadador de todos los tiempos, estuvo a unas centésimas de quedarse fuera de la final de 400 estilos. Mejor les fue a las chicas que avanzan como una ‘tsunami’ amenazando con batir las marcas logradas en 2009 con los bañadores impermeables de goma. El mascarón de la natación española, Mireia Belmonte, participó en una de esas series de ritmo trepidante. Se clasificó quinta para la final de esta noche de los 400 estilos con un tiempo de 4m34,70s. La marca no revela un esfuerzo supremo por parte de la española, pero puede ser un buen indicio si es que se estaba reservando para dar el zarpazo.

El húngaro Laszlo Cseh no estará en la final
Phelps y Cseh, dos de los mejores especialistas de la historia en el 400 estilos, se ensimismaron tanto en su serie que comprometieron su calificación gravemente. Cseh quedó fuera de la final y Phelps entró en el último puesto con una marca discreta, 4m13,33s. El más joven de los finalistas, el japonés Kosuke Hagino, de 18 años, hizo el mejor tiempo. Marcó 4m10,01 y sorprendió a todo el mundo. Siguiendo su estela en la tercera serie se clasificó otro inesperado, el brasileño Thiago Pereira, que este año no figuraba entre los primeros diez del ránking mundial. Los otros finalistas de la primera gran carrera del campeonato serán Lochte, Le Clos, Fraser-Holmes y Marin.

“No esperé que estos tíos fueran tan rápido en sus series”, se limitó a decir Phelps, cariacontecido al salir del agua. “Pero las medallas no se pueden ganar desde la mañana”. El nadador de Baltimore, que estableció el récord mundial en los Juegos de 2008, no nadaba una prueba en la calle ocho desde que se clasificó 5º para la final de los Juegos de 2000, con 15 años. La posición escorada le impedirá seguir de cerca el ritmo que presumiblemente le marcará Ryan Lochte en la calle tres, difuminando sus esperanzas de conquistar el oro por tercera vez consecutiva. Cabe preguntarse si Phelps no estaba escondiendo sus cartas. Los 400 estilos son la prueba que peor ha entrenado y con 27 años tiene motivos para pensar que debe reservar energías si pretende tener a mano el oro en los últimos 100 metros de la final.

El héroe de la delegación coreana, el campeón olímpico Taehwan Park, se quedó perplejo cuando, tras acabar su serie con un buen tiempo, descubrió que había sido descalificado de la final de 400 libre. Una salida en falso parecía que le privaba de reconquistar el oro. Aunque apeló y estará en la final, lo que provocará un espléndido duelo con chino Sun Yang, la gran revelación de los Mundiales de Shanghai, dueño del récord mundial de 1.500. El que no podrá luchar por esa dignidad será el alemán Paul Biedermann, que hizo fortuna en la época de los bañadores impermeables y todavía ostenta el récord mundial de la prueba. Sus 4m48,50 le colocaron en la 12º posición, lejos de una final que perdió gran parte del atractivo que anunciaba.

En las semifinales de los 100 mariposa femeninos, la estadounidense Dana Vollmer, la china Ying Lu y la austríaca Alicia Coutts nadaron a un ritmo que se aproxima mucho al récord mundial. Vollmer hizo 56,25s, récord olímpico, a 20 centésimas de la plusmarca mundial.

Mireia frenó el crono a un segundo de su mejor marca y disputará, con 21 años, la primera final olímpica de su carrera
La final de los 400 estilos femeninos también puede producir marcas extraordinarias. Las ocho finalistas nadaron sus series por debajo de 4m37s. La prueba de clasificación más rápida de todas fue la última, en donde la estadounidense Elizabeth Beisel cortó el agua como la proa de un yate. Tocó la última pared en 4m31,68s, a dos segundos del récord de la australiana Stephanie Rice en 2008. A su estela, nadando entre las olas, se debatieron la propia Rice, la china Li Xuanxu y la española Mireia Belmonte.

Mireia frenó el cronómetro en 4m34,70s, a un segundo de su mejor marca, antes de apuntarse con 21 años a la primera final olímpica de su carrera. “Lo he dado todo”, dijo, camino de la ducha. “Me he encontrado muy cómoda. Esta noche habrá una competencia durísima. Pero si tengo opciones de ganar una medalla es en los 400 estilos. Es la carrera que más me gusta porque la distancia no me viene corta”.

Mireia advirtió que le costaba entrar en competición. Su marca señala que le queda energía en el depósito. Lo mismo puede decirse de Stephanie Rice, la británica Hannah Miley o la estadounidense Caitlin Levrenz. Si esta noche lo dan todo, puede hervir el agua.

Los ocho finalistas

1. Horihata 4m 13, 09s.
2. Fraser-Holmes 4m12, 66s.
3. Lochte 4m12,35s.
4. Hagino 4m 10, 01s.
5 Le Clos 4m 12, 24s.
6. Pereira 4m 12, 39s.
7. Marin 4m13, 02s.
8. Phelps 4m 13, 33s.

redaccion

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