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Ya le vamos llegando al cero

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Prospectiva

Por JAIME RÍOS OTERO

Si se tiene la comparación de que, en 1940, el Estado de Veracruz aportaba el 21.3% de la producción agropecuaria al Producto Interno Bruto nacional, mientras que en 2008 participaba apenas con el 3.6%, se puede entender con claridad qué significan los términos “desplome”, “caída”, “hundimiento”, “rezago” o “crisis” (que engloba a todos los anteriores).

Una investigación de los académicos Rey Acosta Barradas y Arturo Bocardo Valle, publicada en el primer tomo de la serie “Veracruz en crisis”, que acaba de ser publicada, expone cómo ha ido desmoronándose la producción agrícola veracruzana. El derrumbe en muchos de los indicadores de producción, productividad o riqueza ha llevado a que el Estado esté ubicado ahora en los últimos lugares de los índices de desarrollo y bienestar.

Un elevado porcentaje de habitantes sufre desempleo elevado, salarios bajos, condiciones de pobreza y marginación deplorables, habita en viviendas sin condiciones mínimas de higiene y sin servicios básicos, y presenta desnutrición y analfabetismo. El estudio señala que la crisis del sector agropecuario veracruzano ha sido sostenida.

Ha significado la desaparición en la producción de algunos cultivos tradicionales, la eliminación de empresas, sobre todo micro y pequeñas y el abandono de tierras por los pequeños productores, quienes han pasado a ser oferentes de servicios, pero empleados en actividades marginales. Sus lugares de destino son las ciudades, que han venido a recibir grandes perturbaciones económicas y sociales, ya que han proliferado la economía informal, la piratería, la indigencia, la prostitución y la delincuencia. Por supuesto, una gran cantidad de estos antiguos productores de alimentos se han ido a Estados Unidos, y han pasado, de ser unos 50 mil que se calculaban en 1995, a más de 300 mil en 2004 y quizá a 600 mil en la época actual.

Los analistas atribuyen esta grave crisis en el campo a factores internos y externos. Entre los externos se cuentan la recesión económica internacional, la caída de los precios internacionales de los productos agrícolas que constituyen la base económica de la exportación veracruzana –cítricos, café y caña de azúcar- y también al decreciente desempeño económico del país desde que se implantaron las políticas neoliberales, hace 30 años.

Entre los factores internos, se mencionan regímenes políticos que no han sabido cómo guiar los destinos del país por el sendero del desarrollo, pero preocupantemente citan la demagogia de los discursos políticos (visibles en las recientes campañas estatal y nacional), donde ligera e  irresponsablemente se hacen propuestas en materia de política económica y se generan expectativas de crecimiento y desarrollo que contrastan con la realidad económica y social que se vive en la Entidad. El trabajo al que estamos aludiendo se centra finalmente en la citricultura, que es una de las ramas más importantes del sector agropecuario veracruzano.

Respecto de las expectativas de desarrollo, los estudiosos son nada optimistas, pues ven como graves problemas la falta de capital, el rezago en tecnología, bajos rendimientos en comparación con otras regiones productoras en el mundo, desarticulación de los sistemas de producción-distribución, bajos niveles de calidad, etcétera, etcétera. Si se quisieran poner nombres y apellidos a las cifras que proporcionan Acosta y Bocardo, diríamos que cuando gobernaba Veracruz don Jorge Cerdán Lara, la participación del Estado al PIB, en lo agropecuario, era de un 21.3%; don Rafael Murillo Vidal, en 1970, la tenía en 11.2%; con Dante Delgado Rannauro, en 1990, era de 7.7%; con Miguel Alemán Velazco era de 5.6% en 1999; y con Fidel Herrera Beltrán descendió a 3.6% en 2008 (faltarían por contabilizar los últimos dos años de su gobierno).

Así es que no crea usted a los discursos que oiga o lea donde se hable de cosas espectaculares en materia económica. Hasta el lunes. columnaprospectiva@gmail.com

 

 

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