Salud

Sustitutos de leche materna provoca Obesidad en bebes

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México. (Redacción).-  Los azúcares añadidos representan la mitad del contenido de los sucedáneos de leche materna y de alimentos procesados para bebés, lo que contribuye al problema de sobrepeso y obesidad que afecta a la población, y además es violatorio de la Norma Oficial Mexicana (NOM) 043 sobre orientación alimentaria, que plantea no agregar azúcar ni sodio a los alimentos dirigidos a los lactantes. Así lo reveló una investigación realizada por El Poder del Consumidor.

Los resultados del estudio se presentaron ayer en conferencia de prensa, donde Alejandro Calvillo, dirigente de la organización civil, resaltó la urgencia de que el país cuente con una estrategia integral de combate a la obesidad y de que los objetivos del Acuerdo Nacional para la Salud Alimentaria (ANSA) suscrito en 2010 se incorporen al Plan Nacional de Desarrollo del gobierno federal.

De esa manera, se garantizaría que las acciones estuvieran respaldadas con un presupuesto específico. Comentó que aunque el ANSA prevé la promoción de la lactancia materna, la Secretaría de Salud (Ssa), responsable de llevar a cabo las acciones, no realizó ninguna campaña masiva de comunicación por falta de recursos económicos. Así lo reconoció la dependencia al contestar una solicitud de información planteada a través del Instituto Federal de Acceso a la Información y Protección de Datos (Ifai).

Es claro que hace falta más que buena voluntad, apuntó, y lo mismo ocurre con la publicidad de estos productos, a la que están expuestas las mujeres embarazadas. Los mensajes son agresivos e inductivos, dijo. Calvillo planteó la necesidad de que el Estado cumpla con el Código Internacional para la Comercialización de Sucedáneos de Leche Materna, el cual plantea que no se debe recomendar el consumo de estos productos, salvo en casos de emergencia, y tampoco se deberían regalar –como ocurre en México– en los hospitales.

Xaviera Cabada, maestra en ciencias de la nutrición, explicó que del análisis de nueve fórmulas lácteas encontró que el porcentaje de azúcar fue de 28 a 54 por ciento, y en algunos casos, las empresas tampoco cumplen con la norma sobre etiquetado que establece que se debe dar la información al consumidor sobre el contenido de azúcares añadidos.

Sobre los alimentos complementarios, Karina García, especialista en nutrición, dijo que en 20 productos revisados, la concentración de azúcar fue de 14 hasta cerca de 100 por ciento. Esto último en algunos jugos. Además, ninguno de los productos cumplió con el mínimo de fibra que deberían incluir en los alimentos procesados.

dirigen a infantes y niños mayores”.   Xaviera Cabada, maestra en ciencias de nutrición, coordinadora del área de salud alimentaria de EPC, señaló que el abandono de la lactancia y el uso de sustitutos de la leche materna “no solo han sido causa de malnutrición, infecciones y enfermedades diarreicas, sino también se han asociado a la gran pandemia de sobrepeso y obesidad”.

Señaló que estudios demuestran que los incrementos en sobrepeso y obesidad se observan desde los cero a seis meses de edad.   El Poder del Consumidor analizó las etiquetas de nueve fórmulas para lactantes y su publicidad, encontrando que el porcentaje de azúcar fue de 28% a 54%, estos datos contrastan con lo establecido en la NOM 043 de orientación alimentaria, que recomienda no añadir azúcar ni sodio a los alimentos proporcionados a los lactantes.

Katia García, maestra en salud pública especialista en nutrición e investigadora en salud alimentaria del EPC, dijo que analizó el etiquetado de 20 productos comercializados en los que se encontró concentraciones de azúcar de 14 a 100%, con un promedio de 52%.

Todos los productos analizados contenían sodio, mientras que un producto se excedió con el doble de lo establecido en la norma oficial.

Empresas de fórmulas lácteas y alimentos industrializados para bebés incluyen en sus productos altas concentraciones de azúcar y sodio para crear dependencia y elevar sus ganancias, aseveró Alejandro Calvillo.
El titular de El Poder del Consumidor (EPC) destacó en conferencia de prensa que con esa acción incumplen las regulaciones nacionales e internacionales en materias de publicidad y etiquetado, además de que provocan una epidemia de obesidad entre los infantes.

Precisó que esa organización civil elaboró el estudio “La alimentación industrializada del lactante y del niño pequeño”, en el que fue investigada la información contenida en las etiquetas de esos productos.

Al analizar las etiquetas de nueve fórmulas para lactantes y su publicidad se encontró que el porcentaje de azúcar fue de 28 a 54 por ciento, con un promedio de 41 por ciento.

También fue investigó el etiquetado de 20 de los productos más comercializados para bebés, en los que hallaron concentraciones de azúcar de 14 a 100 por ciento, con un promedio de 52 por ciento.

Todos los productos analizados contenían sodio, mientras que un producto se excedió con el doble de lo establecido en la norma oficial, agregó.

Al estudiar los cereales se descubrió que son elaborados con harinas refinadas y ninguno cumplió con lo mínimo de fibra acorde con la norma oficial, aseguró.

Calvillo Unna enfatizó que los bebés se han convertido en uno de los más grandes negocios, al ofrecerles productos que realmente no necesitan y ponen en riesgo su salud.

Ante las técnicas de publicidad y etiquetados engañosos que utilizan la industria para inducir el consumo de sus productos, que generalmente son desleales y poco éticas, consideró necesaria una regulación de los anuncios sobre alimentos y bebidas que se dirigen a la población infantil.

La coordinadora del Área de Salud Alimentaria de El Poder del Consumidor (EPC), Xaviera Cabada, indicó que esto contrasta con lo establecido en la NOM-043 de orientación alimentaria, que recomienda no añadir azúcar ni sodio a los alimentos proporcionados a lactantes.

Es preocupante que los productos industrializados contengan azúcar añadida, como en los sucedáneos y los primeros alimentos que se dan a los bebés, pues el alto consumo de ese producto se ha asociado a padecimientos de diabetes, resistencia a la insulina, obesidad y síndrome metabólico, reiteró.

La especialista resaltó que el Estado debe obligar a la industria de sustitutos de leche materna a cumplir con el Código Internacional para los Sucedáneos de la Leche Materna, que prohíbe la publicidad de estos productos y su promoción en hospitales por personal médico.

Además es necesario establecer un sistema de monitoreo y evaluación del cumplimiento del Código y ante la violación de normatividades existentes se apliquen sanciones fuertes, precisó.

En el mercado existen muchos ejemplos de publicidad que se dirigen, tanto a madres como a bebés y que muestran imágenes de infantes saludables para promocionar los productos, lo cual no está permitido, detalló la también maestra en Ciencias de la Nutrición.

La NOM-051-SCFI/SSA1-2010 establece que la información en el etiquetado no debe inducir a error, además de ser clara, recordó Cabada Barrón.

En su oportunidad la especialista en Nutrición Katia García señaló que los niños, durante el primer año de vida, constituyen una población vulnerable pues su alimentación depende de la decisión de adultos, quienes a su vez son influenciados por profesionales de la salud, medios de comunicación e industria procesadora de alimentos.

Explicó que durante este periodo el lactante inicia la formación de hábitos y preferencias alimentarias, que luego serán difíciles de modificar y repercutirán en la salud y nutrición futuras.

Por ello la alimentación complementaria adecuada tiene un papel formativo, añadió la también investigadora en Salud Alimentaria de EPC.

Katia Yetzani García Maldonado agregó que es fundamental que desde los primeros momentos de la alimentación complementaria se adquieran buenos hábitos que proporcionen una buena educación alimentaria del niño, lo cual redundará en un mejor estado nutricional.

De acuerdo a la Organización Mundial de la Salud (OMS) y a la Norma Oficial para la Orientación Alimentaria, se debe respetarse el sabor de los alimentos para infantes en su forma natural para que el niño aprenda a distinguir los sabores y a degustar los alimentos.

La también maestra en Salud Pública dijo que diversos estudios demuestran que los sabores de los alimentos habituales de la madre son transferidos a su bebés por el líquido amniótico y por la leche materna.

El Poder del Consumidor señaló que las marcas en las que se detectaron mayor concentración de azúcar fueron en jugos Gerber y Jumex, con 92 y 100 por ciento, respectivamente, mientras que en la papilla y yogur Gerber la concentración fue de 54 y 60 por ciento.

 

redaccion

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