Salud

Clonación

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CIUDAD DE MÉXICO. (Redacción).- Imagine a una persona afectada por una insuficiencia renal crónica y que necesita con urgencia un trasplante. Ante la escasez de donadores, una alternativa podría ser “fabricar” un riñón nuevo a la medida y libre de rechazo inmunitario a partir de las células con la información genética del propio paciente.

Este es uno de los escenarios que podrían derivarse de la duplicación de células madre embrionarias humanas conseguida en EU, la cual ha sido calificada como un hito por la comunidad científica mundial, pero para materializarlo aún deben superarse grandes retos técnicos y éticos.

Así lo consideran investigadores mexicanos consultados sobre el trabajo de Shoukhrat Mitalipov, de la Universidad de Salud y Ciencia en Oregon (EU) y sus colaboradores, difundido el pasado 15 de mayo en la revista Cell.

 Mitalipov logró aplicar la técnica de transferencia nuclear (que dio origen a “Dolly”) en seres humanos. No hizo una clonación reproductiva, como en el caso de la famosa oveja: solo insertó en el ovocito (óvulo inmaduro) de una donante el material genético de la célula de piel de otra persona y estimuló su desarrollo embrionario para extraer células madre.

 La técnica se había practicado en perros, gatos, cabras, ratones, vacas e incluso en primates; pero su aplicación en humanos reviste especial interés para la medicina regenerativa, ya que las células-madre obtenidas podrían transformarse en tejidos e incluso órganos de repuesto.

 Hoy ya se utilizan otras células-madre como las de médula ósea -que producen los diferentes tipos celulares que forman la sangre- para combatir el cáncer o trastornos inmunitarios. Pero estas son incapaces de generar, como las obtenidas a partir de embriones, prácticamente todos los tejidos del cuerpo humano: desde cardiaco hasta neuronal.

 “Aunque la técnica de Mitalipov evita el uso de genes y virus peligrosos, su posible empleo terapéutico está todavía lejos, además de que la manipulación de ovocitos humanos aún plantea considerables dificultades técnicas y éticas”, comenta Horacio Merchant Larios, del Instituto de Investigaciones Biomédicas de la UNAM.   Órganos para cultivar

“Se necesitan varios años de estudio y seguir de cerca el desarrollo de este tipo de células (obtenidas del embrión) para ver sus tasas de fallos y los problemas de modificaciones que pudieran surgir”, expresa por su parte Esther López Bayghen, genetista del Centro de Investigación y Estudios Avanzados.

 La académica del Cinvestav Zacatenco explica que, para ser útiles en la medicina y poder implantarse a pacientes, las líneas de células madre producidas mediante transferencia nuclear tendrían que aislarse y someterse a un proceso de crecimiento y diferenciación en cultivos artificiales dentro del laboratorio.

 Las condiciones de cultivo varían conforme al tipo de célula a utilizar, pero el ambiente artificial inevitablemente debe contener un medio o sustrato que proporcione los nutrientes esenciales (aminoácidos, carbohidratos, vitaminas, minerales), además de factores de crecimiento, hormonas y gases, entre otros.

 El ambiente físico y químico también debe estar controlado para garantizar las condiciones óptimas de temperatura, presión osmótica (si es solución) y nivel de acidez que favorezcan el desarrollo de las células. Después, y “según el tejido que se requiera fabricar, eventualmente los cultivos tendrían que sembrarse sobre un templete para adquirir forma tridimensional”, aclara la genetista.

 López Bayghen considera que en México existen grupos de trabajo (incluido el que ella ha realizado con apoyo del Instituto Ingenes de Fertilidad y Genética) que poseen la tecnología y experiencia para aplicar esta técnica de producción de células humanas. Sin embargo, dice, la mayor desventaja son “los costos realmente elevados que implica”.

Horacio Merchant señala que en el país podrían establecerse “buenos laboratorios para que se incorporen a esta relativamente nueva área del conocimiento. Desgraciadamente, la incomprensión y falta de interés de algunos funcionarios del sector salud ha dificultado la consolidación de grupos de investigación”.

Sin genes defectuosos

Otros grupos de investigación en EU plantean que con la transferencia nuclear podría facilitarse la eliminación de información genética defectuosa alojada en una parte de la célula (fuera del núcleo) que fabrica la energía: la mitocondria.

 George Daley, director del programa de trasplante de células madre en el Hospital Infantil de Boston (Massachusetts), recuerda que con la transferencia nuclear puede generarse un óvulo o un embrión temprano, pero también remplazarse una mitocondria defectuosa por una normal.

 “Si para la transferencia nuclear se emplea un ovocito (óvulo inmaduro) normal al que se le trasplanta el núcleo de una paciente que sufre una mutación mitocondrial, las células derivadas al final del proceso serán completamente normales”, explica al respecto el doctor Merchant.

En otras palabras: como la información genética que se utiliza para la clonación es la contenida en el núcleo celular, al hacer la transferencia podría prevenirse la aparición de trastornos mitocondriales ligados con problemas musculares o defectos en la médula ósea en menores.

 Otros académicos en el país vecino argumentan que sería más viable establecer bancos de células clonadas a los que pudieran acudir médicos y pacientes en busca de regenerar un tejido u órgano para así seleccionar aquellas que fuesen más compatibles según el perfil genético buscado, en lugar de aplicar los procesos de clonación a cada uno. Pero los costos también serían altos inicialmente.

 Inviable “duplicar” a seres humanos

Pese a los avances con la manipulación de células en estado embrionario, la duplicación de un ser humano completo (clonación reproductiva) sigue siendo inviable.

Y no sólo por razones éticas, sino también prácticas y técnicas.   Para comenzar, el proceso es altamente ineficiente: por cada 100 experimentos de este tipo sólo nacen uno o dos individuos viables.

Además, en muchos mamíferos hasta ahora clonados se han observado diversas anomalías (como cáncer, infecciones y muertes prematuras) que los científicos no saben si son atribuibles a ello.

Los genetistas tampoco tienen aún el control sobre todas las variables que intervienen en un proceso de gestación natural, pero sí grandes dudas sobre cómo impactaría una clonación en el desarrollo mental del individuo. La pregunta clave es: ¿para qué hacerlo?

Fuente: El universal

redaccion

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