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Atentan contra la ciudad

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Prospectiva

Por JAIME RÍOS OTERO

La destrucción de una emblemática barda en el parque Juárez, por fin ha movilizado a las organizaciones sociales que tienen que ver con la arquitectura y la historia de la ciudad para protestar por lo que se considera un atentado contra los valores de Xalapa.

No conocemos al encargado de Obras Públicas en el municipio, pero de su ineptitud hablan los desatinos que ha tenido que sufrir la población en los últimos meses. El parque Juárez de la capital es uno de los más bellos sitios de concentración pública que tiene el Estado.

Fue inaugurado en 1892, en plena época porfiriana. Asentado sobre una terraza, permite una de las vistas más espectaculares del mundo, directamente hacia dos de los principales volcanes del país, el Cofre de Perote hacia el occidente y el Pico de Orizaba hacia el sur; hay quienes dicen que también es posible ver en lontananza el Volcán de San Martín, de Los Tuxtlas.   Su antecedente fue un antiguo edificio llamado Convento de San Francisco, iniciado en los tiempos en que Hernán Cortés regía por los territorios recién conquistados, en 1534, y que desafortunadamente acabó derruido, pero fue el territorio empleado para hacer el parque, que fue inaugurado el 16 de septiembre de 1892, por un gobernador llamado Leandro Alcolea, nombre que poco dice a la mayoría de los xalapeños.

A su mejoramiento estético están unidos los nombres del gobernador Teodoro A. Dehesa, quien lo amplió y mejoró; el emprendedor filántropo William K. Boone, quien propuso, diseñó y construyó una rampa para que accedieran los vehículos, y esa rampa fue denominada inicialmente Paseo del Ayuntamiento y, en 1993, Paseo del Cronista de Xalapa. Pues ahora parte de ese patrimonio monumental, que no sólo es de los xalapeños, sino de todos los veracruzanos, habida cuenta del carácter cosmopolita de la ciudad, ha sido agredido por una constructora que, sin ton ni son, derribó la vieja barda, que según especialistas es representativa del Art-Decó.

La alcaldesa Elizabeth Morales ordenó la suspensión de la obra y anunció, ante el escándalo e indignación que causó la demolición, que el ayuntamiento denunciará a la constructora responsable. Todo eso suena para efectos mediáticos, porque no es posible que la constructora haya procedido sin tener un proyecto arquitectónico debidamente autorizado por el propio ayuntamiento.

Y si fue de esta manera, pues qué poca responsabilidad tanto de los funcionarios municipales, encabezados por la alcaldesa, como de su responsable de obras públicas, que contratan y pagan a una empresa carente de criterio y profesionalismo, y que no respeta los lineamientos más elementales que existen en la ciudad para la edificación. ¿Acaso no caen como perros los inspectores municipales cada vez que detectan en un domicilio particular la existencia de material de construcción, y exigen, bajo todas las penas habidas, los planos y permisos otorgados por Obras Púbicas?

El caso es que hay obras municipales que resultan inverosímiles. En el propio parque Juárez se está haciendo un adefesio que supuestamente es la serpiente Quetzalcóatl, destinada a servir como resbaladilla o tobogán para los niños, precisa e inadecuadamente situada junto a un área que es un foro al aire libre destinado a las expresiones culturales.

Y qué tal el puente sobre el segundo lago, que llama mucho la atención porque para ser construido los responsables tuvieron que acarrear cientos o miles de toneladas de tierra para ¡rellenar el lago! No sería raro que sea éste un sistema constructivo único en el mundo, donde para hacer un puente, se rellena el cauce que el propio puente tiene la función de salvar. Es decir, si pudiste rellenar el vano que te causaba el problema ¿pues ya para qué construyes el puente?

Bueno, por lo menos el atentado al parque tuvo la gracia de movilizar a organizaciones sociales que habían permanecido calladas hasta el momento, tales como los colegios de Arquitectos, de Biólogos, el Comité Pro Defensa del Centro Histórico, el Colegio de Restauradores, la Red Internacional de Centros Históricos, la Fundación Frutis, Patrimonio y Conservación, A.C., etcétera, además de la indignación que el hecho ha causado en las redes sociales.

Todo esto hace notar que el espíritu de defensa de la ciudad está vivo, pese a las desafortunadas acciones de sus autoridades, las cuales deben ser castigadas, si se inscriben dentro de las transgresiones que contempla la Ley Federal sobre Monumentos y Zonas Arqueológicas, Artísticos e Históricos.

Temas misceláneos

*** Acaba de presentar su examen para obtener el título de Doctor en Historia, por el Colegio de Michoacán, el joven xalapeño Luis Juventino García Ruiz, con la tesis “Una arena de conflictos. Las corporaciones de Veracruz frente a la preeminencia del poder monárquico: 1746-1810”. El jurado acordó que la tesis debe ser publicada como libro. Felicidades a Luis Juventino, y a su señor padre, el biólogo Juventino García Alvarado.

columnaprospectiva@gmail.com

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