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El Tribunal Supremo de EE UU apoya matrimonios homosexuales

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EE. UU. (Redacción).- El Tribunal Supremo de Estados Unidos rechazó este miércoles la ley federal que define el matrimonio como la unión entre un hombre y una mujer al considerar que viola el derecho a la igualdad de los homosexuales.

En una decisión histórica que respalda la igualdad de los matrimonios gais, una mayoría de cinco jueces dictaminó que la ley federal debe ser invalidada porque crea una “segunda clase” de ciudadanos.

La sentencia establece que la Ley de Defensa del Matrimonio (DOMA), aprobada en 1996, “viola el derecho a la igualdad de los ciudadanos tal y como establece la Quinta Enmienda” de la Constitución.

El Tribunal Supremo establece así que las parejas homosexuales que hayan contraído matrimonio en aquellos Estados donde ha sido legalizado tienen derecho a los mismos beneficios federales que los heterosexuales. La ley DOMA, según los jueces, “impone un estigma a todos aquellos que pertenecen a un matrimonio entre dos personas del mismo sexo que ya ha sido legalizado por su Estado”.

El presidente de EE UU, Barack Obama, ha manifestado su entusiasmo por la resolución del alto tribunal a través de Twitter: “La decisión de hoy del Supremo sobre la DOMA es un paso histórico hacia la igualdad en el matrimonio #El amor es amor”.

Desde el Air Force One, en el que se encuentra volando rumbo a Senegal, Obama ha ordenado al Departamento de Justicia que adopte los pasos necesarios para analizar y ejecutar el fallo de la corte en relación con esta ley.   Los nueve jueces del Supremo también se pronunciaron sobre la Proposición 8, ley estatal de California que prohíbe las uniones en aquel Estado.

En este caso, la Corte renunció a dictar sentencia al establecer que los defensores de la Proposición carecen de autoridad para hacerlo, por lo que las bodas gais regresarán a California. El caso llegó hasta el alto tribunal tras la querella de dos parejas que defienden que el Estado discrimina contra ellos, impidiendo que se casen, por su orientación sexual.

La decisión del Supremo llega tras una amplia corriente de cambio a favor de la igualdad que han protagonizado los ciudadanos, el mundo de la cultura y hasta de la política, abarcando todos los espectros de la sociedad. Una de las grandes protagonistas de este cambio ha sido Edith Windsor, la mujer de 83 años que se querelló contra el Gobierno federal alegando que si éste reconociera el matrimonio contraído con su esposa, ya fallecida, no le obligaría a pagar más de 300.000 dólares en impuestos de propiedad.

La Corte ha estudiado en los últimos meses dos casos históricos que pueden cambiar el panorama de los derechos de las parejas del mismo sexo, un asunto que todavía divide a la sociedad estadounidense a pesar de los avances de los últimos años.

Durante la audiencia de estos casos, celebradas el pasado mes de marzo, una mayoría de los jueces se mostraron dubitativos ante la necesidad de pronunciarse sobre el derecho al matrimonio homosexual. Su legalización en casi la cuarta parte de los Estados, y el creciente respaldo de la sociedad, que ya supera el 50%, sirvió a los jueces más conservadores a alegar que la corte no debe entrometerse en una evolución que podría no tener ya marcha atrás.

En cuanto a la Proposición 8, fue aprobada en referéndum en California en noviembre de 2008 y prohibió reconocer en aquel Estado el matrimonio entre personas del mismo sexo. Entonces, dos parejas, que asistieron emocionadas a la audiencia ante el Tribunal esta primavera, desafiaron al Estado de California alegando que estaban siendo discriminados por su orientación sexual. Aquella demanda se abrió camino durante cinco años hasta ser escuchada por la máxima institución judicial del país.

Una mayoría de los jueces del Tribunal indicó durante la audiencia del caso que la institución puede carecer de competencias para pronunciarse en el caso de la Proposición 8. De ser esta la decisión final, prevalecería la decisión del último juez federal en estudiarlo y que estimó que era inconstitucional. Así, sin pronunciarse directamente a favor o en contra del matrimonio homosexual, los nueve jueces podrían empujar al país en uno de los mayores cambios sociales de las últimas décadas.

Desde que el 17 de mayo de 2004, Massachusetts acordara legalizar el matrimonio homosexual, otros 11 Estados más el Distrito de Columbia han aprobado las bodas entre personas del mismo sexo. Connecticut, Iowa, Vermont, New Hampshire, el Distrito de Columbia, Nueva York, California -ahora en suspenso-, Washington, Maryland, Maine, Delaware, Rhode Island y Minnesota son los territorios, casi la cuarta parte de EE UU, donde las uniones gais son legales.

En el último año, cinco Estados han acordado legalizar el matrimonio homosexual. Maryland y Maine, gracias al voto popular consultado en sendos referéndums y Delaware, Rhode Island y Minnesota, por aprobación de sus cámaras.

Frente a ellos, 36 Estados prohíben las bodas a las personas del mismo sexo, bien por una enmienda constitucional, bien por una ley estatal. Se trata de Alabama, Alaska, Arizona, Arkansas, Colorado, Florida, Georgia, Hawai Idaho, Illinois, Indiana, Kansas, Kentucky, Louisiana, Michigan, Misisipí, Missouri, Montana, Nebraska, Nevada, Carolina del Norte y del Sur, las dos Dakotas, Ohio, Oklahoma, Oregon, Pensilvania, Tennessee, Texas, Utah, Virginia, West Virginia, Wisconsin, Wyoming y California, cuya regulación es la que se ha llevado hasta el Tribunal Supremo.   En Nueva Jersey y Nuevo México no hay legislación que regule ni a favor ni en contra del matrimonio homosexual.

 Socidad del Pais

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