ColumnistasEduardo de la Torre Jaramillo

La lenta transición de una democracia de electores hacia una democracia de ciudadanos en Xalapa 2013

0

Eduardo de la Torre Jaramillo

En el actual proceso electoral de este año, los habitantes de Xalapa se enfrentan a una elección más para elegir a su próxima alcaldesa o alcalde y a sus diputados, bajo un clima de anormalidad y disfuncionalidad política; donde participa el mismo PRI que conocimos desde hace 84 años, pero con sus satélites, inclusive con adquisiciones nuevas como el PRD “rojo”, quien por cierto se inventa que golpean a sus brigadistas, inclusive que los candidatos tienen amenazas de muerte o son secuestrados; vaya show para aparentar un mínimo de que son una oposición light, quienes al final son empleados del gobierno estatal; papel lamentable desde la ética política para ese partido político con sus dirigentes de papel.

Continuando con la misma línea de interpretación, la única oposición en Veracruz, hoy es representada por el Partido Acción Nacional y la coalición de facto que se mantuvo con el PRD amarillo en 20 municipios y 2 distritos locales; por cierto, éste último partido fue el que sufrió más al ser comprado y por ende secuestrado desde el poder económico-político del gobierno del estado.

Dejando al sistema de partidos y centrándome en los verdaderos actores políticos, quienes son los que al final deciden la elección del próximo 7 de julio, aquellos que gratamente estoy observando cotidianamente como están transitando de ser clientelas electorales (que aún se mantienen) a electores y finalmente a ciudadanos; voy describiendo esto, el PRI en la capital del estado únicamente sobrevivió con dos de sus sectores: el obrero y el popular, el primero era más el poder magisterial, y su voto clientelar se focalizó en las colonias, fue su voto duro: el de la pobreza, la cual por cierto actualmente es del 38%, -lo que significa que 180 mil xalapeños están viviendo en pobreza urbana o rural-.

Dado lo anterior, y por los recorridos diarios por las localidades, comunidades y calles de Xalapa, puedo afirmar la desmitificación del voto de la pobreza, hoy existe una rebelión hacia los líderes de colonias y a los tradicionales “operadores políticos”, quienes se convirtieron en mercenarios de elecciones, a quienes por cierto les ofertan las mismas clientelas al PRI, PAN o PRD, sin ningún resultado electoral eficaz, estos “mediadores” entre la población y los candidatos son una especie en vías de extinción, porque paradójicamente los pobres se están resistiendo a apoyar las típicas prácticas políticas, es decir, la despensa, la camiseta, la gorra, la compra de la credencial de elector en 500 o 1000 pesos, porque ya no les significan nada; porque sus propias necesidades los han rebasado: el desempleo, la inseguridad, el ver las mismas caras políticas que no sólo han fracasado, sino que les ha implicado un dolor individual, familiar y social, por eso ahora dicen: “no creo en el PRI, porque sigo siendo pobre” u otra frase que me dijeron “no porque soy pobre soy tonto”, de allí que el voto hacia el PRI no sólo será de castigo, sino de hartazgo sobre los “mismos de siempre”, aquellos que prácticamente se vienen a burlar nuevamente de ellos en estas segundas o terceras campañas electorales, y aun cínicamente se dicen “candidatos ciudadanos del PRI” .

Ahora bien, le toca a la clase media acompañar ese voto de rechazo hacia un estilo depredatorio de gobernar, este sector debe y tiene la obligación de consolidar su propia ciudadanía, civil, política y social; y sobre todo de tener un poco de ese contagio de los más débiles económicamente hablando, anteponer su dignidad personal, su rechazo a la corrupción, a la desigualdad, y sobre todo porque en este momento el PRI está derrotado nuevamente en Xalapa, tal y como sucedió el año pasado, donde se fue al tercer lugar y no ganó una sola casilla; empero esta no es una elección federal donde se respetó el triunfo del PRD a la diputación federal; puesto que el órgano electoral local, el IEV buscará las formas de burlar a esa mayoría silenciosa que ya se inclinó por la democracia. Y ¿cuáles serán esas formas ilegales para evitar la derrota del PRI?, pues son varias, empezando por la empresa Litho Formas, que puede duplicar boletas y actuar en consecuencia si no cubrimos la totalidad de las casillas, pues es muy fácil de cambiarlas, porque si bien son ciudadanos los que integran las mesas de casilla, los pueden inhibir antes de la elección, y/o clonar las actas de casilla, o finalmente en el Consejo Distrital se abren los paquetes electorales y empiezan a anular votos del ganador, y así le otorgan el triunfo al candidato perdedor del PRI.

Retomando lo anterior, estimado lector se preguntará ¿cómo blindar la próxima elección?, pues saliendo a votar la mayoría de ciudadanos para garantizar el triunfo de la oposición en esta capital, además que esta ciudadanía nos ayude a vigilar la elección, sólo es un día cada 3 años, se puede hacer el esfuerzo o el sacrificio para coadyuvar a vigilar la elección, otra forma es que cada ciudadano se convierta en observador electoral, tal y como lo hicieron los jóvenes del desaparecido #YoSoy132; en fin, participar alegremente para defender la débil democracia veracruzana.

redaccion

Es un desmadre: la ideología se volvió pieza de museo

Previous article

El candigato Morris: la biografía no autorizada

Next article

You may also like

Comments

Leave a reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

More in Columnistas