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Prospectiva A la basura, el artículo 373

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Por JAIME RÍOS OTERO

La Suprema Corte de Justicia de la Nación cerró ayer un tema que quedará para la Historia como una de las peores pifias que gobierno alguno haya cometido en el estado de Veracruz. Y que conste que los últimos años han sido de desatinos, necedades y torpezas.

Por  10 votos a favor y 1 en contra, la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) declaró inconstitucional el artículo 373 del Código Penal para el Estado de Veracruz, numeral que fue especialmente reformado para justificar la detención y procesamiento de Maruchi Bravo Pagola y Gilberto Martínez Vera, el 26 de agosto de 2011.

Como se recordará, ambos vecinos del puerto de Veracruz transmitieron o retransmitieron información que circulaba por las redes sociales relativa a actos de violencia en aquella ciudad, que en esos meses eran una constante que mantenía aterrorizada a la población.

Eso fue suficiente para que las autoridades, en vez de atacar el problema real que eran (y son) los criminales, decidieran actuar contra los usuarios del Twitter, quienes sólo se hacían eco del clima de miedo y desinformación existente. En un operativo impresionante por lo rápido, fueron, los detuvieron, los trajeron a Xalapa, los mantuvieron incomunicados, los torturaron psicológicamente, negaron repetidamente tenerlos encerrados y finalmente los trasladaron a Pacho Viejo, donde quedaron privados de su libertad.

Y no se supo de ellos hasta el 29 de agosto, cuando aparecieron ante la rejilla de prácticas del juzgado tercero de primera instancia. Eran acusados de terrorismo, pero como la descripción típica no se ajustaba a la conducta que ellos habían desplegado a través del Twitter, el Congreso recibió la orden de reformar el Código Penal con carácter urgente, lo que hicieron los diputados, agachones e indignos representantes del pueblo, precisamente en ese artículo 373, que ayer la Suprema Corte acaba de enviar a la basura.

Finalmente, el día 21 de septiembre, casi un mes después de su aprehensión (que fue el 26 de agosto) los dos fueron liberados, debido a que el procurador Reynaldo Escobar Pérez se desistió del asunto mediante un oficio dirigido a la jueza Beatriz Rivera.

Pero tal desistimiento no fue gratuito. En sólo ese mes en que Maruchi y Gilberto estuvieron privados de su libertad, el asunto alcanzó celebridad mundial. Organizaciones defensoras de los derechos humanos y los más importantes medios informativos del planeta publicaban el atropello cometido en Veracruz.

El caso fue manejado en todos los idiomas. Organizaciones internacionales como Artículo 19, RSF, Amnistía Internacional; medios internacionales como la BBC, Los Ángeles Times, Associated Press, Reuters, The Wall Street Journal, Mashable,  The Slate, The Next Web, CNN, Global Voices, The Guardian, el Clarín de Buenos Aires, The New York Times, Le Figaro, Reforma de México, la agencia Proceso, la agencia árabe de noticias Al Jazeera, y numerosos medios regionales y locales en todo el país, comentaban el caso en tono crítico. Anonymous mantenía viva la polémica.

Reporteros sin Fronteras pidió la pronta liberación de los tuiteros veracruzanos, y afirmó que la “inculpación es delirante”. El periódico español ABC publicó en su edición digital una nota titulada “La guerra de los mundos, versión Twitter”. A su paso por Xalapa, Javier Sicilia condenaba el asunto.

La Comisión de Ciencia y Tecnología del Senado de la República repudiaba el hecho. El procurador Escobar se desistió un día antes de que saliera la resolución de amparo que había sido interpuesta. De no haberlo hecho, el juez de distrito seguramente hubiera ordenado la liberación, pero además podía haber dado conocimiento al Ministerio Público Federal de la violación cometida por autoridades veracruzanas a los principios constitucionales que garantizan el debido proceso.

Ese triunfo fue de la comunidad libre internacional, sin duda, pero el resorte que propició esta reacción global fue la inteligencia y visión del abogado defensor, Fidel Guillermo Ordóñez Solana, quien asistido por la no menos brillante penalista Claribel Guevara Pérez, logró demostrar al mundo que en Veracruz se estaba cometiendo una aberración en materia de justicia.

Precisamente, la resolución de la Suprema Corte de Justicia de la Nación este lluvioso jueves 20, viene a confirmar la calidad moral de nuestras autoridades, pero especialmente es un bofetón para el Congreso del Estado, que se prestó a fabricar un delito ex profeso para satisfacer caprichos.

Hasta el lunes. columnaprospectiva@gmail.com

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