ColumnistasEduardo de la Torre Jaramillo

¿Por qué votar por un candidato independiente?

0

Escenarios
Eduardo de la Torre Jaramillo
Si se le aplicara a los diez partidos políticos mexicanos las reglas electorales que ellos les impusieron a los ciudadanos para ser candidatos independientes; afirmo que ninguno de los partidos políticos hoy existentes cumpliría con el requisito del dos por ciento de la Lista Nominal de Electores que sería de un millón seiscientos setenta mil afiliados (1,670,000); porque hoy hacer un partido político nacional es muy fácil, ya que los requisitos son ínfimos y ridículos frente a las candidaturas independientes; veamos los requerimientos: 20 asambleas estatales con tres mil afiliados o doscientas asambleas distritales con trescientos militantes, más el porcentaje que pide la ley electoral, que por cierto para el registro en 2014 de un partido político el total de afiliados fue de 219, 608; inclusive hasta les proporcionan un instructivo, esa es una facilidad que les da el propio Instituto Nacional Electoral (INE).

El costo para hacer un partido político en 2014 fue de diez millones de pesos, según lo declarado por el dirigente nacional del Partido Encuentro Social (PES), Hugo Eric Flores Cervantes, a la revista “Proceso”- dicho sea de paso- quien por cierto fue inhabilitado por la Secretaría de la Función Pública por doce años, según los expedientes 34/2007 por daño patrimonial y 35/2007 de dicha Secretaría. Además de la laxitud para hacer un partido político, es el negocio más redituable que tiene la política mexicana actualmente, porque en 2014 los tres partidos políticos nuevos Encuentro Social, Humanista y Morena recibieron $ 33,185,595; y en 2015 cada uno recibió $ 105,166,782; es decir si la inversión fue de diez millones, la ganancia es de casi ciento treinta millones de pesos, por lo tanto si resulta ser un negocio generoso y jugoso hacer un partido político y perder el registro en la primera elección federal.

Actualmente vivimos al colapso del sistema de partidos políticos, esto se reafirma con el reciente estudio realizado por el Instituto Mexicano de la Competitividad y el Centro de Investigación y Docencia Económica, en el cual se concluye que el 91% de los mexicanos no confía en los partidos políticos existentes, y esto lo pudimos observar en las recientes campañas electorales que están por finalizar; frente a la fiscalización los partidos políticos viejos y nuevos se paralizaron, porque dejaron de ser creativos, recurrieron a la spotización de la política, donde privilegiaron las canciones, los colores, y se detectó una ausencia de ideas, por ende no hubo propuestas, quienes más se esforzaron se hicieron presentes por sus ocurrencias, las cuales no tienen ni pies ni cabeza legislativa. De la falta de confianza transitaron a la falta de credibilidad, de allí la frase más recurrente “todos son iguales”, y de allí a la falta de “oferta política”, la cual se observó en su inexistente agenda legislativa para enfrentar una crisis económica de nuevas dimensiones sociales que se presentará después de la elección federal; cuya única salida fue anclarse en la propia disfuncionalidad del sistema de partidos políticos.De igual manera en su vertiente más degradante y cínica se encuentra la propuesta de Movimiento Ciudadano en la cual se le quite el financiamiento público a los partidos, propuesta neopopulista de un partido que está por perder su registro y que a lo largo de su vida pública obtuvo más de 7 mil millones de pesos por la vía del financiamiento público, gracias a las llamadas prerrogativas. Quizá la peor propaganda política fue la del PT, chata sin imaginación y con unos símbolos que ya ni en China, Cuba o Vietnam usan, y lo más probable es que este partido de la familia Anaya desaparezca.

Por todo lo anterior, la política es vista como una actividad que degrada al ser humano, ya que lo único que se busca es el enriquecimiento ilícito de fast track, sin embargo hay que decirlo lo que hoy vemos no es política sino la compra de los cargos políticos y en el ejercicio gubernamental se “privatizan las ganancias y se socializan las pérdidas”; -inclusive la palabra empeñada de un político se pierde porque casi siempre actúa de manera bipolar- y eso también se traduce en una falta de confianza que puede romper cualquier compromiso político, simple y sencillamente porque se juega a la política y no a hacer política.

Dado lo anterior, la partidocracia pensó que no existirían candidaturas independientes debido a los inalcanzables requisitos, recomiendo leer a Julene Iriarte “Candidatos independientes: especie en expansión” en la última revista “nexos” de mayo de 2015, quien narra las peripecias que vivieron los aspirantes a candidatos en el DF. Los partidos no contaron con la novedad política de esta elección federal: los comicios locales en Nuevo León, donde Jaime Rodríguez conocido globalmente como el “Bronco” (hoy mueve a risa que ya no hay “cerco informativo”, porque cuando hay creatividad política se acabaron las excusas) se convirtió en el candidato a gobernador independiente más competitivo y quien seguramente ganará la elección en aquella entidad federativa, allá existen 22 candidatos a diputados locales y alcaldes, quienes seguramente ganarán debido a que serán arrastrados por el fenómeno político en el que se convirtió el “Bronco”.

Continuando con la misma línea de interpretación anterior, en la parte que le corresponde a la elección federal sólo existen 22 candidatos independientes a diputado federal, la mayoría de ellos con experiencia política pero no todos son independientes políticamente; el primer ejercicio de contraste se puede realizar al confrontar cuatro plataformas nacionales: a) “Voto informado” de la UNAM, que es la plataforma legislativa; b) “Candidatas y candidatos” del INE, es la hoja de vida de las y los candidatos; c) “Candidato transparente” promovida por los empresarios nacionales, quizá la más importante porque en ella se puede evaluar quien es corrupto o no, ya que se hace pública la declaración patrimonial, las declaraciones fiscales ante la SHCP de 2011, 2012 y 2013, y una carta compromiso de que no hay conflicto de interés; y d) “México que merecemos” que es una agenda legislativa ciudadana promovida por Organizaciones de la Sociedad Civil.

Empero, puede haber otra ruta para evaluar quienes han sido independientes del gobierno y de su partido, si lo han manifestado públicamente o por escrito, en donde las ideas y propuestas confronten al poder político establecido; o su experiencia política; o por su talante o capacidad política para que pueda alterar el status quo o en un lenguaje más llano como lo dijo Jorge Castañeda en su reciente visita a Xalapa “…pues si tiene un mínimo de talento y si es el único independiente en la Cámara va a armar un desmadre…”.

Finalmente, de los 22 candidatos independientes entre seis y ocho candidatos tienen la posibilidad de convertirse en diputados federales, sólo que eso le corresponde a la ciudadanía que salga a votar y que no anule el voto porque le hace el juego al PRI. Por eso la invitación es que salgan a votar y que la propia ciudadanía asuma su responsabilidad si quiere mantener el modelo democrático o la regresión autoritaria debido a su apatía política, porque erróneamente se piensa que castigar a los partidos es con la abstención o con la anulación, y esas vías a lo único que conducen es al siniestro triunfo del PRI y su engendro el PVEM.

redaccion

190 aniversario de promulgación de la Constitución Política del Estado de Veracruz. 1825-2015.

Previous article

Buena participación obtuvo IMSS en 2da. Carrera por la Salud

Next article

You may also like

Comments

Leave a reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

More in Columnistas