ColumnistasJosé Luis Ortega Vidal

Héctor listo, Pepe sonriente, Fernando distante…Duarte, aplaudidor

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CRONICA

* Detalles del informe de un Senador sobre el Veracruz de las carreteras caras y en mal estado

José Luis Ortega Vidal
– “No empujen, no empujen…
– ¡Héctor, esos vienen empujando!
-¿Quiénes empujan?
– Esos, los de blanco…
– Esos son putos, respondió -tajante- una voz anónima…

El Senador Fernando Yunes Márquez lucía una camisa color azul: marcado el tono.
A su lado, serio, su “tío” y colega José Yunes Zorilla sonreía, apenas sonreía: marcada la presencia…
Lejanos ambos Yunes de otro semicírculo principal, donde Javier Duarte aplaudía y aplaudía a la diestra de Enrique Ampudia Melo: marcada la distancia…

Desde la tribuna, diseñada con cuatro escaleras que permitían subir y bajar a gusto del cliente, Héctor Yunes Landa soltaba el discurso de 40 minutos:
No tengo ataduras.
No tengo compromisos.
No tengo pactos vergonzantes.
La idea es servir a Veracruz, es recuperar su grandeza y convertirlo en la locomotora de la República, yo, yo, ¡estoy listo!
¡Sopas perico!

Este fue el cierre de la presentación…

A lo largo de casi tres cuartos de hora: el recinto del World Trade Center de Veracruz luciría lleno: 10 mil, decían los organizadores, más de 10 mil juraban los cercanos -más hectoristas que Héctor- unos 8 mil siendo generosos, opinaba un experto en cortar multitudes…
El círculo sobre donde el orador lanzaba sus frases tenía cuatro líneas iniciales, divididas por escaleras.
Héctor sólo usó dos y a través de ellas se dirigió a sus invitados especiales y al respetable…
Junto a Javier Duarte y Karime Macías de Duarte, se mantuvo sentado –lo mismo que su esposa- para observar y escuchar el video del informe de labores como Senador y gestor.
Del otro lado, se dio tiempo para saludar de mano a los Senadores Fernando –hijo de su primo hermano Miguel Angel Yunes Linares- y a “Pepe” Yunes, rival en la búsqueda de la candidatura del PRI a la gubernatura de Veracruz y socio al frente del TUCF –Todos Unidos contra la Fidelidad-.
César Yunes Landa, casi calvo, con un “chichito” de cabello –cual sin fuera nenuco- en la frente, se movilizaba de un lago a otro mientras su hermano hablaba, alzaba la manos, guardaba silencio por momentos, se quedada sin el micrófono pegado a la boca y debía improvisar con un inalámbrico…
Esaú Valencia -¿próximo director de comunicación social?- atendía las instrucciones del hermano del Senador y el veterano Pepe Valencia echaba lengua sin parar detrás de la estructura que separaba la tribuna de los periodistas del escenario principal del informe.
La comida será en el Holiday Inn “pero te debes registrar con ese…” le comentaría un reportero traído desde Coatepec a otro invitado desde Coatzacoalcos que a su vez dialogaba con uno que se dejó venir desde Poza Rica.
La camarógrafa de un medio informativo de Tierra Blanca de plano se paró porque su bebé demandó ir al baño.
A medio discurso, por cierto, políticos con guaruras y hectoristas de a pie circulaban por el mingitorio demostrando que no existe un lugar más democrático que el baño: todos -con poder o sin él- en algún momento del día terminamos en sus brazos.

– ¿Viste? Cuando terminó el discurso las filas y persecuciones para tomarse fotos, entregar tarjetas y sobres, saludarlo, demostrarle “yo estuve aquí, chécame, no me olvides”, fueron en su gran mayoría para Héctor Yunes.
– Al gobernador lo fueron dejando solito, remataba alguien más.

Juan Nicolás Callejas estuvo sentado muy cerca de Javier Duarte, lo mismo que Yolanda Gutiérrez Carlín.
Jon Rementería Sempé –el del IMSS en la Zona Sur- empujó y empujó hasta que le pudo decir a Héctor: ¡Felicidades!
Tony Macías, suegro del gobernador y hombre de negocios en Coatzacoalcos, permanecía firme, rodeado de su cuerpo de seguridad, mientras el escenario se despejaba…
Empleados de sus empresas, firmes también a lado del patrón que empieza a oler a soledad…
¡Cosas del poder!

La barba canosa, testigo de mil batallas por el poder en Veracruz: Alberto Morales “Beto Gato” tomaba fotos y fotos de cada instante…habrá obtenido aquella donde al Senador se le va una multitud encima y su guarura se debe llevar a su hijo menor para evitar que los tiren juntos.
Sobre el último de la dinastía, el legislador de la Cámara Alta dijo en su discurso: tengo un hijo pequeño, un niño, “para que vean que todavía soy productivo…”
El chiste jarocho arrancó aplausos, sobre todo de Javier Duarte que le festejaba todo a Héctor…
¿Así o más claro que es su gallo? Se preguntarían algunos y algunas.

Erick Lagos y Jorge Carvallo, diputados federales electos, escuchaban atentos al frente del tercer escenario más cercano al orador.
El cuarto, lo conformaban empresarios y dueños de medios de comunicación a los que el Senador se dirigió como aliados del bienestar en la entidad.
Miguel Castro Rosas, Alcalde de Amatlán de los Reyes -en las inmediaciones de Córdoba, al centro del estado- quizá planeó acudir al Informe del Senador Yunes Landa pero no pudo llegar por que el sábado tuvo una cita con la muerte que se lo quiso llevar pero lo perdonó a la mera hora…
El edil fue baleado dentro de su camioneta cuando volvía de su rancho “EL Naranjal”, la mañana del sábado 18 de julio…

Pero si bien el Presidente Municipal amatleco no pudo acudir al Informe del Senador, Rosendo “Chendo” Pelayo, de San Andrés Tuxtla, si contó a quien le preguntó cómo es New York y cómo juegan los Yanquis al mejor béisbol del mundo, pues los fue a ver semanas atrás.
Marcos Martínez Amador, de Acayucan, se puso abusado y fue de los primeros que felicitó al Senador terminando el evento…

Guayabera blanca de manga larga, rodeado por cuatro mega pantallas que trasmitían dentro del mismo escenario su discurso –con traductor para sordomudos, incluido- el tocayo del aqueo que osó enfrentar a Aquiles en la Guerra de Troya, añadía:

– “Es momento de sumarnos para multiplicarnos….Es la hora de reorganizar el gobierno, de compactarlo para hacerlo más fuerte…Llegó la hora de dar la mayor batalla frente a la desigualdad y la pobreza”.
– “Tenemos malas autopistas y bastante caras”.
– Combatiré la corrupción, a la cual 100 años no bastan para acabarla…

Y todavía aplauden, comentaría alguien del público, en alusión a los poderosos que escuchaban…

Tomás Ruiz González escuchó atento el discurso. A diferencia de algunos asistentes que por ahí del minuto 30 del discurso ya se cabeceaban o de plano dormitaban.
El doctor Norberto Luna, de Minatitlán lucía feliz, igual que el “gordo” Montoya y la gente de Acayucan invitada por Maximiano Figueroa Guillén.
Las figuras sureñas del yunismo hectorista presentes…
Marcelo Montiel, de la SEDESOL, también pasó lista…
Manlio Fabio Beltrones, el diputado que podría ser presidente nacional del PRI, o Secretario de Gobernación o candidato presidencial en el 2018, se aventó una reunión privada con su ahijado político Héctor Yunes y Javier Duarte, antes del informe.

– El estruendo sacudió a muchos. ¡Se cayó el gobernador! Dijeron.
– No, corrigió uno menos entusiasta: todavía no es gobernador, eso quiere…Pero es Senador.
– El guamazo, aclaró alguien cercano al golpe, se lo dio un guarura…
– Aclarado el punto todos siguieron corriendo detrás de Héctor…
– Esto ha pasado siempre: ¡El Rey ha muerto…Viva el Rey!
– Sí, pero no chinguen, si a Duarte todavía le falta año y medio y Héctor aun no es candidato…
– Los tiempos andan muy acelerados…
– Los acelerados son los políticos…remató otro jarocho que se tiraba toda la charla a la salida del WTC

Ajenos, unos por aquí y otros por allá, hectoristas de a pie jalaban propaganda con la foto del Senador que quiere ser Gobernador…”man que sea” por dos años.
Son como de plástico, pero grueso, tienen la leyenda muy grande “Estoy listo”.
Las llevaban bajo el brazo y el reportero contó por lo menos a cinco personas que salían del lugar con su recuerdo… ¿para pegarlo a manera de propaganda hectorista en su casa? ¿para tapar los huecos del techo en época de lluvias y de abundante pobreza?
Vaya usted a saber…
La valla, la valla…
– Hazte para allá, aquí va a pasar…
– Mmm, te alocas, cálmate, orita viene y ya lo podrás tocar…
– Pinche pendejo, ya estaba yo cerca de Héctor y que me pega un codazo aquí, a esta altura, detalló colocando una mano junto a su noble pecho…
La última descripción fue de una hectorista jarocha de frente pródigo que llamó la atención de los escuchas perplejos cuya cara de inmediato trasmutó a preocupación y duda:
¿La habrá lastimado el inche guarura ese?
Al final, Héctor Yunes dio vueltas hacia un lado, luego otro, luego regresó, dio nueva vuelta, etcétera…
La mujer de los pechos generosos ya no se pudo quejar con el Senador sobre la mala acción de sus guardianes; los hombres de la valla espontánea tampoco pudieron saludarlo.

-¿Servirá la gubernatura de dos años? Preguntó una mujer seriamente intrigada sobre el tema.
– Pues, por lo menos para quitar calenturas políticas sí, le respondieron…

redaccion

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