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Cárteles, muerte y candidatos en Veracruz: coyuntura del poder

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CLAROSCUROS

José Luis Ortega Vidal

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El cruel asesinato de cinco muchachos nativos de Playa Vicente y detenidos por policías estatales en Tierra Blanca, Veracruz, el pasado 11 de enero, desnudó la complicidad -de muchos conocida pero por muy pocos denunciada- del crimen organizado con un sector del poder político institucional en Veracruz.

El Cártel de Jalisco Nueva Generación se ha apropiado a sangre y fuego del punto clave en el paso de ilegales y droga que representa Tierra Blanca.

A Playa Vicente intentaron llegar pero históricamente –por razones de comunicación, entre otros factores clave- ahí ha operado la mafia local y hoy se ubica la presencia –en alianza- del Cártel del Golfo.

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En el 2009 el Sur de Veracruz estaba en manos de Los Zetas.

En el 2011 también: los reporteros Noé López Olguín y Gabriel Manuel Fonseca “Cuco”, desaparecieron y el primero de ellos fue asesinado en el contexto del dominio Zeta sobre el sur profundo.

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Nada ha cambiado en los últimos dos sexenios. Veracruz sangra, sangra, sangra…

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El Cártel del Golfo dio pie al surgimiento de Los Zetas bajo la orden de Osiel Cárdenas Guillén en 1998.

Luego, tras la captura del capo en el 2003 y su extradición en el 2007, los Zetas se separan del Cártel del Golfo y ponen en práctica sus infernales maneras de delinquir.

Un ejemplo: en Veracruz los Zetas estrenan una forma –no conocida hasta entonces- de cooptar periodistas a través de una nómina.

Hubo reporteros de la zona centro Orizaba-Córdoba, de Veracruz puerto y de Acayucan hasta Coatzacoalcos, que fueron o han sido comprados bajo esta estrategia corrupta, peligrosa, cuya aceptación ha puesto y pone en riesgo la vida.

Hay tal grado de complicidad que es un reportero quien recibe el dinero a repartir entre sus “colegas”.

Ocurre también que “periodistas” animan, impulsan, buscan convencer o amenazan a quienes desean mantenerse al margen de esta práctica que abarca todas las áreas pero fundamentalmente la sección policiaca.

El dinero repartido por los criminales abarca a policías, políticos, fuerzas del orden corruptas, no sólo a los medios de comunicación.

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En Veracruz se vive una guerra de Cártel contra Cártel, de Cárteles contra Cárteles, pero también de Cárteles contra el Gobierno y lo más grave: de Gobierno contra Gobierno.

El caso de Marcos Conde, el jefe policiaco de Tierra Blanca que encabezó la entrega de los jóvenes levantados por policías a su cargo a asesinos del CJNG, ilustra esta afirmación.

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El dinero del narco, el poder del crimen organizado lo baña todo, lo abarca todo, lo pudre todo.

Doce años de infierno en Veracruz se vinculan a décadas de complicidades entre gobiernos federales, estatales y municipales de todo el país con las mafias.

También con la guerra desatada por el Presidente Felipe Calderón al ordenar la salida de las fuerzas armadas de los cuarteles sin observar que junto a la delincuencia conviven las brechas sociales que reflejan cada vez más pobreza frente a cada vez más riqueza en unas cuantas manos…

Que la falla estructural de nuestra educación nos hace más proclives a la corrupción y que el sistema de partidos políticos en México ha sido rebasado, ya no sirve, está podrido…

Un partido corrupto –y todos lo son- abre las puertas al dinero del crimen organizado…

Una sociedad empobrecida, es más fácil de dominar vía la dotación de dinero “fácil” que conduce a la pérdida del sentido humano: a los 5 jóvenes de Tierra Blanca los mataron sicarios menores de 25 años, una nueva generación de asesinos…

Un político o un líder pueden ser corruptos o no pero el sistema y el contexto lo son así que recibirán el dinero o morirán o les secuestrarán a alguien o simplemente convertirán su entorno en un infierno.

Es común que la clase política sucumba al respecto y Tamaulipas, Morelos, Michoacán, Guerrero y Veracruz –entre otras entidades- dan muestra de ello…

No es un proceso automático pero a mayor riqueza y educación una población determinada tiende a delinquir menos…

Querétaro y Aguascalientes, en el México actual, son dos estados con altos niveles de desarrollo económico y con menos problemas de delincuencia organizada frente a aquellos que –caso Veracruz- sufren desempleo, analfabetismo, falta de inversión, corrupción casi absoluta, malas administraciones públicas, limitadas inversiones privadas, escasa infraestructura para el impulso industrial, etcétera…

¿La razón?

En dichos estados se ha impulsado la inversión en manufacturas, generan un alto porcentaje de empleos y aportan importantes cantidades al Producto Interno Bruto del país en lugar de ofrecer un escenario sanguinolento cotidiano…

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¿Con qué información cuentan sobre el tema los candidatos al gobierno de Veracruz?

¿Cuál es su posición al respecto?

¿Cuáles sus planes ante tanta muerte?

Hablo de una coyuntura del poder, dado que en su naturaleza está la autodestrucción individual y –en este caso- colectiva, social, histórica…

El poder mal empleado lo corrompe todo.

Cito a Maquiavelo: “No hay que atacar al poder si no tienes la seguridad de destruirlo.

Quien no entiende esto no sirve ni para candidato, ni para gobernar, ni para ser un líder, ni para nada…

redaccion

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